
ESTUDIO SOBRE EL USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS EN EL SECTOR TEXTIL
CONTEXTO DE LA INVESTIGACIÓN.El estudio presentado en este documento es el fruto de una investigación llevada a cabo por la Federación de Industrias Afines de la Unión General de Trabajadores (FIA-UGT), dentro de las acciones planificadas en el proyecto FIAGESRES, convenio firmado con la Fundación Biodiversidad en el marco del Programa Operativo de Iniciativa Empresarial y Formación Continua del Fondo Social Europeo para el período 2000-2006. Estando dirigida, por tanto, esta investigación a realizar un análisis de necesidades formativas, en materia medioambiental, y a la realización de guías de buenas prácticas medioambientales en el uso y gestión eficiente de los residuos en los sectores de la industria textil, química y energética. Concretamente, el estudio que aquí se presenta corresponde al realizado en el sector textil. El estudio consiste en la recopilación sistemática de datos, tanto primarios como secundarios, así como de información cuantitativa y cualitativa sobre las empresas, destacando, de cualquier modo, la detección de los hábitos medioambientales en el sector objeto de análisis, y la gestión que hacen de los residuos generados en las mismas, así como las actividades innovadoras y nuevas tecnologías que se tienden a aplicar en este campo de estudio. Al mismo tiempo, se convierte en un mecanismo indicativo de las dificultades más destacadas y las oportunidades de desarrollo de las empresas pertenecientes al sector, así como de las acciones formativas oportunas, extraídas del conjunto del proceso del estudio. A. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓNLa consecución de los objetivos planteados supone una herramienta fundamental para participar de manera efectiva a la adecuación de los trabajadores, el avance de las funciones, los progresos de las capacidades y cualificaciones en el sector. Por medio de este estudio se tratan de alcanzar los siguientes objetivos, tantos generales como específicos: El objetivo general del proyecto es el abastecimiento de una cultura de la prevención y de la minimización que permita una gestión y uso eficiente de los residuos, la reducción del consumo de recursos y la disminución del impacto medioambiental. Objetivos específicos
La consecución de estos objetivos significará una herramienta clave para contribuir eficazmente a la adaptación de los trabajadores, a la evolución de las profesiones, el contenido de los puestos de trabajo, y las mejoras de las competencias y cualificaciones en el sector textil, que contribuya a la prevención y minimización de los residuos y ayude a una gestión eficiente de los mismos. En eso se justifica la necesidad de este proyecto. B. CARACTERIZACIÓN DE LA MUESTRA.El proceso de investigación se ha centrado en aquellas compañías cuya Clasificación Nacional de Actividades Económicas correspondían a los códigos que se especifican a continuación:
Del mismo modo, el análisis se ha realizado en las Comunidades Autónomas circunscritas a los planes de desarrollo de las denominadas zonas Objetivo 1 y Objetivo 3.
Como se verá en las gráficas expuestas a continuación, el general de las entidades del sector textil corresponde a pequeñas o medianas empresas (predominando las que tienen en plantilla de 10 a 49 trabajadores) no pertenecientes a grupos empresariales. Más del 90 por ciento de las empresas colaboradoras del proyecto son PYMES, ya que emplean a menos de 250 trabajadores.
A esto hay que sumarle que tan sólo una quinta parte de las empresas pertenecen a un grupo empresarial, como se contempla en el siguiente gráfico.
C. ASPECTOS TRATADOS EN LA INVESTIGACIÓN.A continuación se expone una aproximación de los resultados obtenidos en el análisis realizado. Este análisis se presenta, en relación a los bloques de contenidos más significativos detectados durante todo el proceso y que resultan de mayor interés para las empresas y trabajadores del sector. Estos bloques de contenido son:
1.- CONOCIMIENTO DE LOS ASPECTOS MEDIOAMBIENTALES CON INCIDENCIA EN ESTE SECTOR, CON ESPECIAL REFERENCIA AL USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS.GESTIÓN MEDIOAMBIENTAL DE LAS EMPRESASLa gran mayoría de las empresas reconocen hoy día que se preocupan por el medioambiente. Unas veces por convencimiento propio y otras por la presión de la opinión pública o de la legislación, las actividades industriales y empresariales se ven obligadas a incorporar tecnologías limpias y a establecer medios para evitar el deterioro del ambiente. En los últimos años ha aumentado el número de empresas que fijan objetivos o poseen programas en cuestiones de medioambiente. La finalidad, en bastantes casos, no es solo cumplir con la legislación ambiental sino colaborar en la mejora de la situación medioambiental. Sistema de gestión medioambiental (SGMA)Se conoce con este nombre al sistema de gestión que sigue una empresa para conseguir unos objetivos medioambientales. La empresa que implanta un SGMA se compromete a fijar objetivos que mejoran el medioambiente, a poner en marcha procedimientos para conseguir esos objetivos y a controlar que el plan se está cumpliendo. Los principales objetivos de un sistema de este tipo son:
Existen tres características que deberán cumplir todos los SGMA:
Además, un Sistema de Gestión Medioambiental (SGMA) debe basarse en cuatro elementos clave: 1. La gestión medioambientalEs el instrumento fundamental para ejecutar la política medioambiental. Se trata de integrar en la gestión de la empresa, aspectos relativos al medio ambiente, apoyándose en una serie de instrumentos que ayudan a su aplicación: manual interno, programa, evaluaciones medioambientales,... 2. Las auditorias medioambientalesSon un instrumento de gestión que comprende la evaluación sistemática, objetiva, documentada y periódica del funcionamiento del Sistema de gestión medioambiental (organizaciones, procedimientos que aseguren la protección medioambiental y la adecuación de las actuaciones de la empresa a sus políticas medioambientales). Es decir, comprueba periódicamente si el Sistema de gestión medioambiental se está aplicando y funciona adecuadamente. 3. ValidaciónValidación del Sistema de gestión medioambiental por parte de verificadores medioambientales independientes, imparciales y reconocidos para actuar en todo el ámbito comunitario. Esta validación otorga validez oficial en todo el ámbito comunitario al Sistema de gestión medioambiental implantado en la empresa. 4. InformaciónInformación al público y a los proveedores y comerciantes acerca del comportamiento de la empresa en materia de medioambiente, a través de la declaración medioambiental. Beneficios de implantar un SGMALa implantación de SGMA, permite a las empresas importantes beneficios, tales como:
Realizando una aproximación de los resultados obtenidos en relación a la implantación de un SGMA en las pymes, el 81 por ciento de los encuestados dice conocer qué es un SGMA, pero a pesar de esto, sólo un 30 por ciento reconoce tener implantando uno en su empresa.
Los expertos entrevistados han apuntado que los principales inconvenientes que la PYME encuentra son la falta de información o desconocimiento de un SGMA. Estos expertos también apuntan como inconveniente la falta de personal cualificado, lo cual puede deberse a que las empresas no se puedan permitir tener una persona que se encargue exclusivamente de llevar las temáticas medioambientales, ya que el número de trabajadores de estas empresas suele ser bastante bajo. El establecimiento de redes de cooperación entre las empresas de menor tamaño, puede permitir la integración de la figura del responsable medioambiental compartido por varias empresas, superándose de este modo las limitaciones de las pymes para abordar la gestión medioambiental. Los expertos también señalan de qué forma participan ellos en la promoción, implantación y seguimiento del SGMA de las empresas, desde su ámbito laboral; ayudando la mayoría de ellos mediante asesoramiento técnico y legal a las empresas, ofertando acciones formativas y facilitando contactos entre empresas del mismo sector. USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS EN EL SECTOR TEXTIL, CONFECCIÓN, CURTIDO Y CALZADO.La destrucción del medio ambiente es uno de los temas de mayor preocupación mundial de los últimos tiempos. Llamamos residuo a cualquier tipo de material que esté generado por la actividad humana y que está destinado a ser desechado. Hay objetos o materiales que son residuos en determinadas situaciones, mientras que en otras se aprovechan. En los países desarrollados tiramos diariamente a la basura una gran cantidad de cosas que en los países en vías de desarrollo volverían a ser utilizadas o seguirían siendo bienes valiosos. Además muchos residuos se pueden reciclar si se dispone de las tecnologías adecuadas y el proceso es económicamente rentable. Una buena gestión de los residuos persigue precisamente no perder el valor económico y la utilidad que pueden tener muchos de ellos y usarlos como materiales útiles en vez de tirarlos. Las amenazas contra el medio ambiente son múltiples, pero entre las más graves se encuentran aquéllas que provienen del aumento de los residuos y de los vertidos incontrolados, que provocan la contaminación de los suelos, el agua y el aire, la alteración del paisaje y, en suma, la degradación del medio ambiente. Los Residuos.Al mencionar la palabra residuos tenemos que hacer especial referencia a la Ley 10/1998 de 21 de abril de Residuos, de ámbito Estatal, que lo define como sigue a continuación: Residuo: cualquier sustancia u objeto perteneciente a alguna de las categorías que figuran en el anejo de esta ley del cual su poseedor se desprenda o del que tenga la intención u obligación de desprenderse. En todo caso, tendrán esta consideración los que figuren en el Catálogo Europeo de Residuos (CER), aprobado por las Instituciones Comunitarias. Dentro de la categoría general de residuos podemos concretar más indicando que existen otras clasificaciones, en función de la procedencia de los mismos y las categorías que presentan. Así pues se puede definir: Residuos urbanos o municipales: los generados en los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios, así como todos aquellos que no tengan la calificación de peligrosos y que por su naturaleza o composición puedan asimilarse a los producidos en los anteriores lugares o actividades. Tendrán también la consideración de residuos urbanos los siguientes:
El general de empresas consultadas, hace la siguiente distinción respecto a lo que considera residuo. Así como se observa en el gráfico siguiente, las materias primas caducadas son consideradas como residuos en más de un 87 por ciento, los desechos generados en más de un 97 por ciento, y las sustancias generadas en el proceso en más de un 91 por ciento.
Residuos peligrosos: aquéllos que figuren en la lista de residuos peligrosos, aprobada en el RD 952/1997, así como los recipientes y envases que los hayan contenido. Los que hayan sido calificados como peligrosos por la normativa comunitaria y los que pueda aprobar el Gobierno de conformidad con lo establecido en la normativa europea o en convenios internacionales de los que España sea parte. En el caso de las en las empresas consultadas de la Industria Textil, sólo una tercera parte produce residuos peligrosos.
Dentro de la Industria Textil, se producen diversos tipos de residuos, distinguiendo hacia donde son vertidos nos encontramos con tres niveles: aguas residuales, residuos sólidos y emisiones atmosféricas. Según el análisis realizado, la mayor parte de las empresas textiles generan un bajo nivel de aguas residuales procedentes de limpieza o procesos de fabricación. Sólo un 37 por ciento genera un nivel medio o alto de aguas residuales.
En cuanto a los residuos sólidos como papel, restos de tela, envases….se generan aproximadamente los mismos porcentajes de residuos.
Si nos referimos al nivel de emisiones (olores, vapores, gases, ruidos, etc.) de estas industrias, el nivel que generan es bajo en 7 de cada 10 empresas textiles.
GESTIÓN DE RESIDUOSPara realizar una correcta gestión de los residuos, debemos esclarecer cuáles son las figuras que establece la legislación, éstos son: el productor de residuos y el gestor de residuos, ambos muy importantes y piezas claves de una empresa. Según la Ley 10/1998 de Residuos, estas figuras se definen de la siguiente manera: Productor: cualquier persona física o jurídica cuya actividad, excluida la derivada del consumo doméstico, produzca residuos o que efectúe operaciones de tratamiento previo, de mezcla, o de otro tipo que ocasionen un cambio de naturaleza o de composición de esos residuos. Tendrá también carácter de productor el importador de residuos o adquirente en cualquier Estado miembro de la Unión Europea. Poseedor: el productor de los residuos o la persona física o jurídica que los tenga en su poder y que no tenga la condición de gestor de residuos. Gestor: la persona o entidad, pública o privada, que realice cualquiera de las operaciones que componen la gestión de los residuos, sea o no el productor de los mismos. Según el esquema que se presenta a continuación, la empresa debe tener muy definidos y establecidos el tipo de residuos que produce, si es peligroso o no para la salud y el medio ambiente, a quién debe entregar dichos residuos, cuáles son las pautas que debe seguir y las mejores técnicas o formas de hacerlo.
El factor clave dentro de la gestión de residuos es el generar menos residuos, es decir, la denominada minimización o prevención, que queda definida de la siguiente forma, según la Ley 10/1998 de Residuos: Prevención: el conjunto de medidas destinadas a evitar la generación de residuos o a conseguir su reducción, o la de la cantidad de sustancias peligrosas o contaminantes presentes en ellos. Es importante señalar que las tres cuartas partes de las empresas consultadas, entregan los residuos a un gestor externo de residuos, solamente un 8,7 por ciento de las empresas lo gestiona internamente. Cabe destacar también que más del 18 por ciento de las empresas no sigue un proceso establecido.
Etapas del proceso productivo y contaminación.En el proceso de producción de las empresas del sector textil, existen ciertas etapas en las que se genera un mayor volumen de sustancias tóxicas. Así las fases detectadas como más contaminantes son el lavado, seguida de la limpieza de máquinas y de la fase de acabado; aunque hay que tener en cuenta que dichas fases son por otro lado las más comunes en la industria. Por otro lado las etapas que se señalan como las que consumen mayor cantidad de agua son por este orden, el lavado, el tintado y por último el acabado.
Almacenamiento de los residuos.Todas las empresas, centros productivos y de almacenamiento, generan en mayor o menor cantidad residuos, y necesitan ser gestionados de forma adecuada. Se define gestión según la Ley 10/1998 de Residuos como: Gestión: la recogida, el almacenamiento, el transporte, la valorización y la eliminación de los residuos, incluida la vigilancia de estas actividades, así como la vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre. El concepto de recogida ha sido actualizado hoy día por el de recogida selectiva, ya que nos permite obtener de los diferentes residuos, la materia prima para fabricar otros productos, facilitando el trabajo sólo por el hecho de separarlos. Es muy importante realizar un cambio de procedimientos, cambios en la mentalidad de los trabajadores, desde el nivel más bajo al más alto. La Ley de Residuos define estos conceptos como: Recogida: toda operación consistente en recoger, clasificar, agrupar o preparar residuos para su transporte. Recogida selectiva: el sistema de recogida diferenciada de materiales orgánicos fermentables y de materiales reciclables, así como cualquier otro sistema de recogida diferenciada que permita la separación de los materiales valorizables contenidos en los residuos. Valorización: todo procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente. En todo caso, estarán incluidos en este concepto los procedimientos enumerados en el anexo II B Decisión de la Comisión (96/350/CE) de 24 mayo 1996, así como los que figuren en una lista que, en su caso, apruebe el Gobierno. La valorización, como una etapa dentro de la gestión de residuos, es importante ya que permite extraer productos o subproductos contenidos en los residuos que genera la empresa, centro productivo o de almacenamiento, que todavía pueden contener energía, es decir que se puede volver a aprovechar para obtener otros productos de igual o menor calidad, o utilizarlos en el proceso de fabricación de otros. Según la Ley de Residuos se define: Entendiendo la valorización de los residuos, como aprovechar los recursos contenidos en ellos, es importante señalar las dos formas de realizarlo, según sean aprovechados para el mismo uso que el inicial o para otro distinto. Así se define por la ley de Residuos: Reutilización: el empleo de un producto usado para el mismo fin para el que fue diseñado originariamente. Reciclado: la transformación de los residuos, dentro de un proceso de producción, para su fin inicial o para otros fines incluido el compostaje y la biometanización, pero no la incineración con recuperación de energía. Los residuos que no podemos reciclar o reutilizar, deben eliminarse. Esta eliminación debe realizarse de forma adecuado, normalmente se entregan a gestores autorizados. A continuación definiremos según la Ley de Residuos, los conceptos de eliminación y almacenamiento. Eliminación: todo procedimiento dirigido bien al vertido de los residuos o bien a su destrucción total o parcial, realizado sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente. En todo caso, estarán incluidos en este concepto los procedimientos enumerados en el anexo II A Decisión de la Comisión (96/350/CE) de 24 mayo 1996, así como los que figuren en una lista que, en su caso, apruebe el Gobierno. Almacenamiento: el depósito temporal de residuos, con carácter previo a su valorización o eliminación, por tiempo inferior a 2 años o a 6 meses si se trata de residuos peligrosos, a menos que reglamentariamente se establezcan plazos inferiores. No se incluye en este concepto el depósito temporal de residuos en las instalaciones de producción con los mismos fines y por periodos de tiempo inferiores a los señalados en el párrafo anterior. La mayoría de las empresas encuestadas, almacenan los residuos en una zona habilitada para ello. Aunque un amplia proporción del 36 por ciento los cede a una gestora de residuos. La información se recoge en el siguiente gráfico:
De la mayoría de las empresas, se obtiene que, casi el 90 por ciento, almacenan los residuos durante un tiempo de 6 meses como máximo, tal y como indica la legislación. A continuación se reflejan los resultados:
Condiciones de los Envases.Los envases utilizados en las Industrias Textiles, son mayoritariamente, de tipo plástico. Según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 31/1995, los envases plásticos no ofrecen una garantía de seguridad absoluta durante su utilización para contener productos químicos peligrosos ya que pueden:
Entre las pautas de manipulación de envases plásticos se establecen:
De las condiciones en que se encuentran los envases, concretamente de residuos, siete de cada diez empresas consultadas protegen los envases contra agentes externos, y uno de cada 3 empresas los cierra herméticamente. El resultado se expone a continuación:
La mayoría de las empresas tienen en cuenta criterios de incompatibilidad entre sustancias a la hora de almacenar reactivos. Destaca el amplio porcentaje de empresas que no lo sabe o no contesta.
Para las empresas que sean productores de residuos, se dan en la Ley de Residuos una relación de obligaciones y normas que deben cumplir: Obligaciones generales sobre gestión de residuos:
En el caso de producir residuos peligrosos las obligaciones y normas de gestión son un poco más restrictivos, ya que presentan un mayor peligro para la salud y el medio ambiente, y con su gestión hay que tener un cuidado especial. Son obligaciones de los productores de residuos peligrosos según la Ley 10/1998 de Residuos:
Los órganos de las Comunidades Autónomas competentes para otorgar las autorizaciones podrán exigir a los productores de residuos peligrosos la constitución de un seguro que cubra las responsabilidades a que puedan dar lugar sus actividades. La gestión de residuos peligrosos queda sometida a régimen de autorización por el órgano ambiental de la Comunidad Autónoma. Los residuos peligrosos deben llevar un registro de los mismos, deben adoptar medidas de seguridad para extremar la precaución y tener planes de emergencia para el caso de que ocurra un accidente las consecuencias sean las menores posibles, para ello:
Como se vio anteriormente, sólo una tercera parte de las empresas produce residuos peligrosos, de las cuáles el 62 por ciento producen menos de 10 toneladas anuales, y el resto produce residuos peligrosos en un volumen superior a las 10 toneladas anuales.
En relación a este resultado, siete de cada diez empresas con un volumen de residuos peligrosos inferior a 10 toneladas, está inscrito en el Registro de Pequeños Productores y cumple la legislación vigente en cuanto a gestión de los residuos. El resto declara no estar obligado a someter dichos residuos a ninguna gestión.
En cuanto a las empresas productoras de más de 10 toneladas anuales de residuos peligrosos, en todos los casos están autorizados como productor de residuos peligrosos por la autoridad competente, se entregan los residuos a transportistas y gestores autorizados, se separan los residuos, se etiquetan y envasan según la ley y cada cuatro años se presenta un estudio de minimización a la CCAA correspondiente. A esto se añade el que más del 93 por ciento de las empresas pagan el impuesto correspondiente al entregar residuos en vertederos.
Etiquetado de residuos peligrosos.Todos los envases de residuos peligrosos, deben ir correctamente etiquetados, con los correspondientes códigos de identificación, nombre, dirección y teléfono del titular, y los símbolos que especifique la naturaleza de los riesgos. De los resultados obtenidos el 75 por ciento de los casos los trabajadores identifican que las etiquetas de los residuos peligrosos deben indicar el código de identificación de los residuos; y el nombre, dirección y teléfono del titular. Y en más de un 81 por ciento los trabajadores aciertan al recordar que también deben llevar un símbolo que especifique la naturaleza de los riesgos.
2.-CONOCIMIENTO DE LAS TÉCNICAS Y TECNOLOGÍAS DISPONIBLES PARA UN ADECUADO USO Y GESTIÓN DE RESIDUOSLa gestión de residuos establece como prioritarias las tareas encaminadas a reciclar, reutilizar y/o reducir en origen la producción de residuos, siendo esta última la más deseable de las tres opciones, ya que el residuo menos costoso (económica, social y ambientalmente) es el que no se produce. Las operaciones de tratamiento encaminadas a la recuperación de residuos llegan a ser especialmente costosas, pudiendo llevar asociadas una serie de riesgos que, aun suponiendo un gran avance sobre el abandono o la eliminación directa de los residuos, siguen teniendo un elevado impacto ambiental. También existe la dificultad de su reintegración en los ciclos de materiales, naturales o antrópicos, precisamente por sus características, que los hacen incompatibles con los procesos del entorno natural e inservible en el contexto económico. Es por ello que la minimización de residuos, entendida como el conjunto de esfuerzos llevados a cabo para disminuir la generación de los mismos en los procesos productivos de los que son consecuencia, se plantea como la alternativa de gestión residual más respetuosa con el medio ambiente. ¿Qué supone para la empresa la minimización de residuos?Desde el mundo empresarial, las medidas tomadas en materia de protección ambiental suelen ser vistas como un coste añadido a la actividad productiva. El caso de la minimización de residuos es un caso en el que se evidencia la repercusión positiva de las consideraciones relativas al medio ambiente. Igual que el volumen de producto generado es indicador del grado de éxito empresarial, la cantidad de residuos podría ser empleada como síntoma de las ineficiencias de los procesos de fabricación o carencias en la gestión de los materiales empleados en la prestación de un determinado servicio. Ante un marco legal cada vez más restrictivo y una sociedad cada vez más concienciada, la minimización de residuos peligrosos puede suponer, sobre cualquier otro beneficio, la adaptación a los requisitos del mercado presente y futuro, derivando en un aumento de competitividad empresarial tanto es aspectos técnicos como económicos. Dificultades básicas para afrontar un sistema de minimización de residuos peligrosos.En la actualidad, una gran parte de las empresas del sector no están gestionando sus residuos de forma óptima, lo que deriva en costes económicos, riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas y, sobre todo, incumplimientos legales que ponen a las empresas en una delicada situación frente a posibles inspecciones. En relación a esto, menos de una quinta parte de las personas encuestas no conoce lo que es un sistema de gestión medioambiental, aunque solamente un 30 por ciento de empresas lo tiene implantado.
Diferentes aspectos pueden confluir en esta situación. La mayoría de las empresas del sector son PYMES (más del 90 por ciento de las empresas que han colaborado son PYMES, ya que emplean a menos de 250 trabajadores), con la disponibilidad limitada de recursos económicos, humanos y técnicos que esto conlleva (tan solo una quinta parte de las empresas pertenecen a un grupo empresarial). En algunos ámbitos, la mejora de la calidad medioambiental es considerada como una amenaza o un coste más que dificulta su competitividad. La siguiente cuestión es la falta de personal especializado en la gestión de residuos. Se requiere de un adecuado conocimiento de los procesos productivos, los requisitos legales aplicables a cada uno de los residuos, las consideraciones ambientales y riesgos que implican las distintas alternativas de gestión posibles, valoración económica de todos los elementos que involucrados y capacidad para informar y coordinar a los distintos agentes involucrados en la organización. Así se constata en los resultados de los que se concluye que tan solo el 30 por ciento de las empresas disponen de un departamento o una persona dedicada a la gestión medioambiental.
Los cambios en la organización de las empresas, así como en los procesos productivos son un obstáculo a la hora de establecer indicadores que permitan seguir la evolución en la producción de residuos a lo largo de periodos de tiempo suficientemente amplios como para evaluar tendencias. Esta circunstancia se propicia por la falta de datos o la escasa fiabilidad de los mismos cuando la gestión de residuos no se lleva de una manera estricta. Por último, la descoordinación entre los distintos departamentos de una empresa y la falta de un enfoque global de los procesos es la dificultad principal para conseguir la visión integradora que requiere un estudio serio de minimización de residuos. Técnicas de minimizaciónLas técnicas y procedimientos de minimización tienen cabida en cualquier proceso productivo y pueden ser muy diversos, sin embargo no tienen por qué estar basados en tecnologías punta o requerir grandes inversiones de capital. Muchas técnicas son simples cambios en el manejo de materiales o buenas prácticas de mantenimiento. Las técnicas de minimización se pueden dividir en cuatro grupos principales:
1. Gestión de inventariosSe basa en establecer un control adecuado de las materias primas y los productos intermedios y acabados, así como de los flujos de residuos asociados en todas las etapas relativas a su almacenamiento o manejo. Estas técnicas deben analizarse en primer lugar pues su implantación conlleva un coste mínimo, y pueden tener un efecto positivo en la propia gestión de la empresa al estar ligadas a prácticas de gestión (control de stocks, por ejemplo) cuyo impacto en la cuenta de resultados es conocido. Dentro de la gestión de inventarios se distinguen dos aspectos: Control de stocksTrata de reducir la cantidad de materias primas, productos intermedios y acabados para evitar que puedan generarse residuos por su obsolescencia o caducidad; o que resulten inservibles a causa de cambios en los procesos de producción. Algunas técnicas que proporcionan buenos resultados son:
Como técnica novedosa, el sistema de gestión de stocks denominado "just in time" ha proporcionado excelentes resultados. Su objetivo es eliminar los stocks, ajustando el ritmo de llegada de los suministros y enviándolos directamente a las áreas donde se emplean. Se fabrica exactamente el producto que se va a comercializar, evitando así el stock de productos acabados. De esta manera se eliminan etapas completas en las fases de almacenamiento en las cuales pueden generarse residuos y se reduce el riesgo asociado a otras, como es el transporte interno. Manipulación de productos y materias primasLas etapas de producción, transporte o almacenaje, donde se manejan con frecuencia los productos acabados o semiacabados y las materias primas, pueden originar un alto porcentaje de residuos. Los métodos englobados en este apartado sirven para evitar que se produzcan pérdidas debidas a derrames o contaminación de los materiales, para lo cual se trata de implantar los sistemas y procedimientos adecuados que garanticen la correcta manipulación de las materias primas y los productos, para que no se conviertan en residuos. Es importante conocer, por tanto, cuáles son las materias primas de uso más común en el sector. Del estudio se obtuvieron los siguientes resultados: Los productos químicos más utilizados en las empresas de textil son los agentes de engrase (lubricantes, aceites, ceras, etc.) en un 58 por ciento de los casos, seguido de los productos de acabado (colas, repelentes de agua, ignífugos, etc.) en un 53 por ciento. También es bastante común la utilización de los disolventes orgánicos o minerales y los colorantes con un 44 por ciento en ambos casos.
Deben establecerse los procedimientos necesarios para mejorar las prácticas operativas de manipulación de éstos productos, de forma análoga a lo que se hace para mejorar los procesos productivos. En este apartado también cabe destacar la importancia de reducir el volumen de envases en que se sirven las materias, puesto que muchos de ellos se convertirán en residuos peligrosos; es el caso de las latas vacías de aceite mineral, pintura o tintas. En este sentido la reducción se puede producir utilizando envases de mayor capacidad y envases reutilizables. Un aspecto importante de la minimización es la correcta gestión de los residuos. En este sentido, reviste una gran importancia el análisis frecuente de los diferentes residuos que se generan para poder determinar con precisión sus características, conocer las posibilidades de reciclaje o recuperación, y definir los procedimientos de gestión idóneos. La buena gestión debe reflejarse en la implantación de un registro de los residuos generados y la habilitación de una zona de almacenamiento limpia y ordenada, con los sistemas precisos de recogida de derrames; todo ello según establece la legislación en materia de residuos. 2. Modificación de los procesos productivosNormalmente un mismo producto puede fabricarse utilizando procesos distintos. La implantación de uno u otro depende de circunstancias diversas, como la inversión inicial necesaria, el coste global, la disponibilidad de la tecnología, etc. Al tener en cuenta los residuos generados por los diferentes procesos industriales, se advierte que es posible minimizar los residuos sin perjudicar la calidad del producto, bien mediante la elección de la técnica que resulte ambientalmente idónea, bien mediante cambios en algunas etapas o procedimientos del proceso de producción. Todo ello acompañado en muchos casos de cambios en las materias primas por otras con menor impacto ambiental. Un ejemplo de elección correcta entre las múltiples técnicas disponibles es elegir aquéllas que se encuadran dentro de un sistema de ahorro energético y de agua. Del estudio se concluye que aproximadamente el mismo número de empresas lo tienen implantado, dándose en mayor porcentaje el sistema de ahorro de energía. Las medidas para reducir residuos en el origen, en definitiva, han de incidir en los aspectos siguientes:
Cambios de productos, materias primas y otros materiales que intervienen en los procesosPara plantear la posible utilización de estos métodos es conveniente partir de cero en el proceso productivo y cuestionarse la necesidad o conveniencia de los elementos que componen un producto dado y los que intervienen en su proceso de fabricación. Desde esta visión crítica de los elementos que intervienen, puede llegarse a la conclusión de que el volumen de los residuos generados y su toxicidad pueden minimizarse mediante cambios:
La sustitución de materias peligrosas por otras de menor peligrosidad tiene como consecuencia la reducción en la generación de residuos peligrosos, dado que no se generan residuos de los envases, ni de absorbentes empleados en estos productos, ni residuos del propio producto. Así mismo es recomendable la reformulación de los productos para que en su fabricación se empleen menos materias peligrosas, puesto que se reducirá la generación de residuos peligrosos tanto en su composición como en su cantidad. Estos cambios son particularmente complejos y arriesgados por la posibilidad de afectar a la calidad del producto final, por lo que cualquier intento de acometer estos cambios debe ir precedido de un estudio detallado. Sin embargo, pese a la dificultad que implica reformular un producto, la técnica es muy efectiva. También debe analizarse la inversión necesaria a fin de poder justificar económicamente estos cambios; la rentabilidad de esta inversión se deriva de la propia minimización o de la demanda del mercado para productos ecológicos. En el análisis de los cambios y sus consecuencias también deberían tenerse en cuenta las variaciones en la calidad del nuevo producto, el efecto en la salud de los trabajadores, los costes de producción o la generación de emisiones y vertidos. Estas sustituciones de materias tienen también efectos positivos por la reducción de vertidos y emisiones gaseosas, requiriéndose una menor inversión en los sistemas de tratamiento necesarios para cumplir con los parámetros establecidos por la normativa medioambiental en materia de emisiones y vertidos.
Mejoras y sustitución de equiposLa instalación de nueva maquinaria y la mejora de la existente representa en la práctica totalidad de los casos el aumento de la productividad, la reducción del consumo energético y el mejor aprovechamiento de la materia prima, lo que se traduce en una reducción de los residuos generados. Sin embargo también es necesario considerar en estas decisiones los aspectos ambientales y sus costes, puesto que al obviarlos en el estudio económico se puede implantar erróneamente la mejor opción tecnológica, con un ahorro aparente, pero con un impacto medioambiental notable y a la larga más caras a causa del coste de gestión de los residuos. Las modificaciones de la maquinaria pueden ser muy simples y económicas, como es la instalación de sistemas de recogida de lixiviados para su tratamiento y reciclaje de los productos recuperados, o realizar un cambio de válvulas por otras que eviten fugas; pero también puede requerirse un cambio completo de equipos con una elevada inversión, que deberá ser estudiada detenidamente. Estas modificaciones en los equipos y maquinaria implican, en muchos casos, la necesidad de implantar nuevas prácticas operativas y requiere un profundo conocimiento de los procesos productivos y de generación de residuos. A continuación se incluyen algunos ejemplos de reducción de residuos mediante modificación de procesos.
Al estudiar en qué medida consideran las empresas su maquinaria y equipos eficientes energética y ambientalmente, se considera que es eficiente en más del 40 por ciento de los casos. En otros casos se sustituirán esas máquinas en breve espacio de tiempo o las mantendrán hasta que se rompan.
Mejora de los procedimientos de operación y mantenimientoEste método constituye uno de los más importantes y económicos para reducir los residuos. Su finalidad es prevenir la generación de residuos producidos por la intervención de las personas o debidos a defectos y fallos de los equipos utilizados, mediante las operaciones precisas de mantenimiento y puesta a punto de la maquinaria, y la adecuación de las operaciones que se desarrollan en la planta. El primer paso en la implantación de un programa de mejora de la operación es la revisión de los procedimientos de operación existentes, o en caso de no existir, el examen de los procesos de producción de forma que se mejore su eficacia y se plasme en los correspondientes procedimientos. La revisión incluiría todas las fases de producción, desde la entrada de las materias primas hasta el almacenamiento del producto acabado. En muchos casos, la realización de simples cambios operacionales puede suponer una reducción significativa en la generación de residuos. El adecuado manejo de las materias primas y auxiliares asegurará que lleguen al proceso productivo sin pérdidas en su calidad o en su cantidad, y que los productos intermedios sean manejados correctamente. Una vez establecidos los procedimientos adecuados de operación deben ser completamente documentados y ser parte del programa de formación de los empleados. Tres de cada diez empresas no dispone de un manual donde se recoja información sobre el proceso productivo, los parámetros de las operaciones, las normas de seguridad, y los procesos donde se generan los residuos y los vertidos.
Un estricto programa de mantenimiento, que incida en los aspectos preventivos y correctivos, puede reducir la generación de residuos causada por fallos de equipos. Para que un programa de mantenimiento sea efectivo, debe ser desarrollado y seguido en cada operación del proceso de producción, poniendo especial atención en los puntos en los que se puedan producir pérdidas por goteo o derrame, obteniendo de esta forma información precisa sobre el origen y la causa de los residuos generados. Otro programa fundamental estrechamente ligado con el mantenimiento, es el de formación, pieza básica de cualquier plan de minimización, en el cual es preciso involucrar, a fin de asegurar su eficacia, a todos los estamentos de la organización: desde el personal de planta hasta los directivos. La formación deberá incluir: procedimientos correctos de operación y manejo de materias, utilización adecuada del equipo, recomendación de programas de mantenimiento e inspección, especificaciones de control del proceso y gestión adecuada de los residuos. Cabe destacar que tan solo el 36 por ciento de los trabajadores ha recibido formación en materias medioambientales, en el momento de incorporarse a la empresa. Y casi la mitad de ellos no ha recibido esta formación
En el estudio se concluye que las estrategias de minimización utilizadas por parte de las empresas del sector radican en los siguientes aspectos: Un 66 por ciento de las empresas hacen un inventariado de materias primas o control de stocks, el 32 por ciento ajusta los parámetros del proceso, el 34 por ciento sustituye los reactivos por otros menos contaminantes; y más del 50 por ciento realiza cambios y mejora de equipos.
3. Reducción de volumenEn este apartado se incluyen las técnicas utilizadas para separar los diferentes tipos de residuos generados en una planta, diferenciando sobre todo los que son reciclables o recuperables, así como los que contienen componentes tóxicos y peligrosos. Estos métodos de separación y acondicionamiento no conllevan por sí mismos una minimización de los residuos generados, pero constituyen un paso previo importante para su posible recuperación, o simplemente para aumentar las opciones de gestión de los residuos de cara a reducir costes. Las técnicas empleadas para reducir el volumen de los residuos especiales pueden dividirse en dos grupos: Segregación en el origenEs una de las prácticas de minimización más simples y económicas. Puede emplearse con la mayor parte de los residuos y normalmente requiere cambios mínimos en los procesos. Hay que considerar que la mezcla de dos flujos de residuos, uno de ellos peligroso, obliga a gestionar el volumen total como residuo peligroso. También ocurre que la mezcla de diferentes flujos dificulta y encarece cualquier intento de reciclaje o recuperación de los residuos y limita las opciones de tratamiento. ConcentraciónEstas técnicas reducen el volumen de los residuos mediante un tratamiento físico. Normalmente retiran una parte no peligrosa, generalmente agua. Los métodos de concentración incluyen: filtración por gravedad y vacío, ultrafiltración, osmosis inversa, congelación-evaporación, filtros prensa, secado por calor y compactación. La concentración por sí misma puede representar un ahorro, pues reduce el coste del transporte y de la gestión clásica de los residuos, pero no puede considerarse como una etapa de un proceso de minimización cuando sólo afecta a la matriz que soporta los contaminantes (agua o materiales inertes). Sin embargo, sí lo es cuando el proceso en sí reduce el volumen o la peligrosidad de los compuestos; o cuando constituye una etapa del proceso de reciclaje o reutilización del residuo. 4. Reciclado y recuperaciónUna vez agotadas las opciones de reducción de residuos, la alternativa óptima de gestión consiste en aprovechar los residuos generados, reciclándolos en un proceso que puede ser el mismo en que se han generado o en otro distinto, en la misma planta o en otra, o bien, extrayendo del residuo las materias que tienen valor. Estas técnicas pueden reducir los costes de eliminación, reducir los de materias primas y proporcionar ingresos por la venta de residuos. La eficacia de estas técnicas dependerá de la capacidad de segregación de los residuos recuperables de otros residuos del proceso, lo que asegurará que el residuo no esté contaminado y que la concentración del material recuperable sea máxima. Los residuos pueden ser recuperados y reciclados en la planta (on site), fuera de ella (off site) o por intercambio entre industrias (ver Bolsa de subproductos). Entre las diferentes alternativas de estas técnicas cabe destacar: Utilización directa en procesos productivosEn la mayoría de los casos, el mejor lugar para el proceso de reciclado de residuos es la propia instalación. Las materias primas ligeramente contaminadas son buenos candidatos para el proceso de reciclado. Esta utilización directa puede reducir significativamente el gasto en la compra de materias primas y en la eliminación de residuos.
Reenvío de los residuos al proveedorSe extiende la tendencia de que el proveedor se responsabilice del reciclaje y de la gestión última de los residuos derivados de la utilización de los productos que suministra, por ejemplo los envases, las materias primas caducadas, los disolventes de limpieza, etc. Esto puede ser una oportunidad de negocio adicional para los proveedores. Empresas dedicadas al reciclajeEl reciclaje de productos con un alto valor comercial constituye en ocasiones un excelente negocio, para lo cual existen empresas que prestan el servicio de reciclaje o de regeneración. El coste de esta operación debe ser inferior a la suma del coste de la materia prima y los gastos de eliminar el residuo. Esta práctica es habitual en disolventes de limpieza. Intercambio de subproductos. Bolsas de subproductosEn ciertas ocasiones, el residuo puede ser transferido a otra industria para su utilización como materia prima o auxiliar. Este intercambio es económicamente ventajoso para ambas empresas dado que el generador reduce sus costes de eliminación y el usuario disminuye sus costes de adquisición de materias primas. Para facilitar este intercambio de subproductos se crearon las Bolsas de Subproductos Industriales, cuya misión es poner en contacto al generador con cualquier interesado en el subproducto generado. Si una empresa dispone de un subproducto o un residuo que considera puede ser de utilidad en el proceso productivo de otra empresa, o requiere alguna materia procedente de otras actividades industriales, puede ponerse en contacto con la Bolsa de Subproductos de su localidad. De las empresas textiles se ha obtenido que tan sólo el 32 por ciento reciclan agua-energía y sólo el 13 por ciento recicla reactivos, disolventes... retornándolos al proceso. Los envases y los excedentes son los que más se reciclan en las empresas con un porcentaje superior al 50 por ciento.
Recuperación de materias primas y energíaLa recuperación de elementos contenidos en los residuos puede ser ventajosa debido a que:
La diferencia entre el reciclaje y la recuperación estriba en que el primero emplea el residuo original (tras un ligero tratamiento, en todo caso), mientras que la recuperación extrae determinados elementos que son los que tienen valor tras un tratamiento del residuo. La recuperación resulta efectiva cuando la concentración de elementos en el residuo es suficientemente elevada, y de ahí el interés en estos casos de las técnicas de reducción de volumen. Los elementos pueden recuperarse en forma de materias primas o de energía. La recuperación en la propia planta tiene la ventaja de que ahorra los gastos de transporte y elimina el riesgo de accidentes. Sin embargo, la recuperación en plantas centralizadas suele más rentable debido a la economía de escala. 3.- ANÁLISIS DE LAS NECESIDADES FORMATIVAS DETECTADAS EN EL SECTOR TEXTIL, CONFECCIÓN, CURTIDO Y CALZADO.La formación tiene que estar orientada a resultados, tiene que responder a la demanda de las necesidades empresariales y no a la oferta que por inercias de mercado o modas se ofrece. La incorporación de la dimensión medioambiental al conjunto del sistema empresarial hace necesarias transformaciones significativas en los conocimientos, habilidades y organización de la empresa. Por tanto, es necesario realizar un análisis entre el estado actual y el estado deseable de las empresas, definiendo perfectamente las necesidades reales de éstas, entendiendo la formación como un medio de mejora empresarial y no como un fin en sí mismo. De todo ello, dependerá la elaboración de planes de formación con objetivos bien definidos y en continua evaluación. Las necesidades formativas detectadas en las empresas pertenecientes a los sectores textil, confección, curtido y calzado que a continuación se exponen parten del análisis de la información recogida a través de los diferentes instrumentos y de las aportaciones realizadas por los expertos en las entrevistas, complementado todo ello, con las opiniones vertidas por los validadores. 3.1.- Formación inicial.La formación inicial de los trabajadores es fundamental a la hora de implantar una gestión medioambiental. A fin de asegurar la eficacia de un plan de minimización, se debe involucrar a todos los estamentos de la organización: desde le personal de la planta hasta los directivos. Es importante, destacar que tres de cada diez empresas no dispone de un manual donde se recoja información sobre el proceso productivo, los parámetros de las operaciones, las normas de seguridad, y los procesos donde se generan los residuos y los vertidos.
A esto se añade el que tan sólo el 36 por ciento de los trabajadores ha recibido formación en materias medioambientales, en el momento de incorporarse a la empresa. Casi la mitad de ellos no ha recibido esta formación.
Los expertos consultados apuntan como un gran inconveniente a la hora de implantar un sistema de gestión medioambiental, la falta de información y formación por parte de los trabajadores. 3.2.- Conocimiento de la oferta formativa.La información sobre la oferta formativa tanto en temas medioambientales como a nivel general, parece ser escasa. Más de dos terceras partes de los encuestados no conocen la existencia de la Fundación Tripartita para la formación en el Empleo.
También destaca el hecho de que un alto porcentaje de personas no contestan o no conocen esta oferta formativa. Aunque de las personas que tienen conocimiento de la FTFE casi la mitad opina que la oferta formativa se adecua a las necesidades de las empresas en cuestiones medioambientales.
3.3.- Acciones formativas en materia medioambiental.De las 15 acciones formativas que se plantearon, las más demandadas han sido:
La prevención de riesgos laborales es una de las acciones formativas más demandadas en el área medioambiental. Esto es debido a la íntima relación entre prevención de riesgos y medioambiente. Así, por ejemplo, en el interior de las fábricas, los problemas de contaminación atmosférica derivan de las emanaciones, gases y vapores generados en los diversos procesos como el teñido, tintura, secado, blanqueo o limpieza en seco, conllevando importantes riesgos para la salud de los trabajadores si no se toman las precauciones adecuadas. Es por ello, que la implantación de un sistema de gestión medioambiental contribuye no sólo a la mejora del entorno exterior donde esté ubicada la empresa, sino del entorno laboral de los trabajadores. Es importante subrayar la necesidad mostrada en relación a las buenas prácticas correctoras en los procesos industriales, lo que hace suponer una falta de conocimientos y técnicas de minimización de residuos y emisiones dentro del proceso productivo de la empresa y la necesidad de formarse en estos aspectos. Otra acción formativa muy demandada es la Educación medioambiental. El propósito de esta acción es dotar a los individuos del conocimiento necesario para comprender los problemas ambientales, las oportunidades para desarrollar las habilidades necesarias para investigar y evaluar la información disponible sobre los problemas, las oportunidades para desarrollar las capacidades necesarias para ser activo e involucrarse en la resolución de problemas presentes y la prevención de problemas futuros; y, lo que quizás sea más importante, las oportunidades para desarrollar las habilidades para enseñar a otros a que hagan lo mismo. Los Sistemas de Gestión Medioambiental es otra de las acciones formativas más demandadas, lo que denota un tendencia cada vez mayor de las empresas por fijar objetivos empresariales que respeten o mejoren el medioambiente, a poner en marcha procedimientos para conseguir dichos objetivos y supervisar todo el proceso. La formación en residuos es también muy solicitada por las empresas, lo que responde en a un tipo de problemática que afecta a la práctica totalidad de las empresas, las problemáticas ligadas a la gestión de las aguas residuales o el control de las emisiones atmosféricas tienen un carácter más sectorial con lo que el interés para el conjunto del tejido industrial disminuye, aunque es importante destacar desde el punto de vista formativo para las empresas del subsector Curtidos. Además se ha comprobado como los residuos sólidos son los más generados por este tipo de industrias. Hay que resaltar el poco interés mostrado por el curso de legislación medioambiental, hecho preocupante si tenemos en cuenta que las restricciones legislativas son cada vez mayores y el grado de cumplimiento por parte de las empresas debe ser cada vez mayor.
3.4 .- Preferencias para las acciones formativasLa modalidad de impartición de las acciones formativas sugerida por las empresas, son a distancia y presencial. O en todo caso, la mixta (a distancia con sesiones presenciales).
La duración preferida es de 10 a 30 horas como máximo. Menos de una cuarta parte prefiere una duración de entre 30 y 50 horas.
3.5.- Área funcional preferente.En más del 60 por ciento de los casos el área funcional que se establece como prioritario para recibir estas acciones de carácter medioambiental es el área de producción. El resto de áreas están equilibradas. Como hemos indicado en apartados anteriores, la gestión medioambiental debe asumirse por todo el personal de la empresa, así parece ser que el personal menos formado en temas medioambientales son los pertenecientes al área de producción, sin embargo, éstos deben ser los que en la práctica lleven a cabo un buen uso y gestión de los residuos, lo que implica que deben ser informados, formados y concienciados sobre estas temáticas. El éxito o fracaso de la implantación de un Plan de Gestión Medioambiental depende, entre otros factores, de que los trabajadores estén preparados para ello.
CONCLUSIONES.La formación es un recurso básico para la mejora de la cualificación de los trabajadores y un factor clave para conseguir una empresa competitiva, obteniendo productos y prestando servicios de mayor calidad. Los problemas medioambientales detectados en los sectores objeto de estudio, abarcan diferentes etapas de la gestión empresarial, entre los que se encuentran: la inexistencia de un Dpto. medioambiental, la falta de implantación de un sistema de gestión medioambiental, el almacenamiento inadecuado de los residuos, utilización de maquinaría que no tiene en cuenta un sistema eficiente de ahorro de agua y energía, la no sustitución de materias primas por otras menos contaminantes o el desconocimiento de las obligaciones como productor de residuos peligrosos. Todos los expertos consultados entienden la formación y la sensibilización medioambiental como una herramienta que dé respuesta a estas carencias o situaciones que es preciso modificar o mejorar. La formación es el instrumento fundamental y esencial para poder afrontar los cambios en cualquier sector industrial. La formación de los recursos humanos es la llave necesaria para abrir la puerta de la competitividad y de la productividad de nuestras empresas. Sin formación no hay adaptación, y sin adaptación no se puede sobrevivir en la situación actual del sector. Por tanto, es necesario el esfuerzo de todos, administración, empresarios, trabajadores y entidades colaboradoras, para poder llevar una formación adecuada a todos los rincones de nuestro sector. 4.- CONCLUSIONES SOBRE EL SECTOR TEXTIL: ANÁLISIS DAFO.
5.-LEGISLACIÓN BÁSICA PARA EL SECTOR TEXTIL.La Legislación Básica, depende del contexto de referencia donde nos encontremos; pudiendo distinguir diferentes niveles: Europeo, Nacional, Comunidades Autónomas, provincial y local. Al realizarse un Estudio de Uso y Gestión de Residuos a Nivel Nacional, nos centraremos en la Legislación Europea o Comunitaria y Nacional. Se tratarán también normas de:
LEGISLACIÓN EUROPEAMedio Ambiente, planes y programas
EMAS
IPPC
Ruido
Residuos
Envases
Emisiones
Etiquetado de productos textiles
Etiquetado de calzado
LEGISLACIÓN NACIONALPlanes y Programas
Residuos
Envases
Emisiones
PLANES NACIONALES
CONVENIOS
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| Instituto Técnico para la Competitividad Empresarial, S.L. (ITCE) | ||||||||||||||||||||||||||||||
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