Lehmberg Consultores (ITCE)

ESTUDIO SOBRE EL USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS EN EL SECTOR QUÍMICO

CONTEXTO DE LA INVESTIGACIÓN.

El estudio presentado en este documento es el fruto de una investigación llevada a cabo por la Federación de Industrias Afines de la Unión General de Trabajadores (FIA-UGT), dentro de las acciones planificadas en el proyecto FIAGESRES, convenio firmado con la Fundación Biodiversidad en el marco del Programa Operativo de Iniciativa Empresarial y Formación Continua del Fondo Social Europeo para el período 2000-2006.

Estando dirigida, por tanto, esta investigación a realizar un análisis de necesidades formativas, en materia medioambiental, y a la realización de guías de buenas prácticas medioambientales en el uso y gestión eficiente de los residuos en los sectores de la industria textil, química y energética. Concretamente, el estudio que aquí se presenta corresponde al realizado en el Sector Químico.

El estudio consiste en la recopilación sistemática de datos, tanto primarios como secundarios, así como de información cuantitativa y cualitativa sobre las empresas, destacando, de cualquier modo, la detección los hábitos medioambientales en el sector objeto de análisis, y la gestión que hacen de los residuos generados en las mismas, así como las actividades innovadoras y nuevas tecnologías que se tienden a aplicar en este campo de estudio. Al mismo tiempo, se convierte en un mecanismo indicativo de las dificultades más destacadas y las oportunidades de desarrollo de las empresas pertenecientes al sector, así como de las acciones formativas oportunas, extraídas del conjunto del proceso del estudio.

A. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

La consecución de los objetivos planteados supone una herramienta fundamental para participar de manera efectiva a la adecuación de los trabajadores, el avance de las funciones, los progresos de las capacidades y cualificaciones en el sector. Por medio de este estudio se tratan de alcanzar los siguientes objetivos, tantos generales como específicos:

El objetivo general del proyecto es el abastecimiento de una cultura de la prevención y de la minimización que permita una gestión y uso eficiente de los residuos, la reducción del consumo de recursos y la disminución del impacto medioambiental.

Objetivos específicos

  • Conocer los aspectos medioambientales con incidencia en estos sectores, con especial referencia al uso y gestión de residuos.
  • Valorar el grado de formación general de los trabajadores en estas temáticas.
  • Valorar el grado de formación sobre los aspectos medioambientales y de gestión de residuos en concreto.
  • Valorar el grado de conocimiento de las empresas sobre el uso de tecnologías de gestión eficiente de residuos.
  • Conocer y detectar las necesidades de formación continua de los trabajadores, derivadas del uso y gestión eficiente de residuos en los sectores objeto de estudio.
  • Garantizar la transferibilidad de los resultados al ámbito multisectorial de referencia, que permita el desarrollo de manual de buenas prácticas medioambientales en los sectores textil, químico y energético.
  • Definir las nuevas tareas, procedimientos y métodos y los nuevos conocimientos y capacidades demandadas a los trabajadores de estos sectores.
  • Involucrar en la investigación a realizar tanto a los colectivos beneficiarios del proyecto como a expertos de los sectores, interlocutores sociales y empresarios.
  • Sensibilizar sobre las necesidades del colectivo objeto del proyecto en materia de Formación Profesional Continua.
  • Evaluar durante todo el proceso de ejecución del proyecto tanto la evolución e implementación, como los métodos y procedimientos utilizados para su puesta en práctica.

La consecución de estos objetivos significará una herramienta clave para contribuir eficazmente a la adaptación de los trabajadores, a la evolución de las profesiones, el contenido de los puestos de trabajo, y las mejoras de las competencias y cualificaciones en el sector químico, que contribuya a la prevención y minimización de los residuos y ayude a una gestión eficiente de los mismos. En eso se justifica la necesidad de este proyecto.

B. CARACTERIZACIÓN DE LA MUESTRA.

El proceso de investigación se ha centrado en aquellas compañías cuya Clasificación Nacional de Actividades Económicas correspondían a los códigos que se especifican a continuación:

211 Fabricación de pasta papelera, papel y cartón

2111 Fabricación de pasta papelera

2112 Fabricación de papel y cartón

212 Fabricación de artículos de papel y de cartón

2121 Fabricación de papel y cartón ondulados. Fabricación de envases y embalajes de papel y cartón

2122 Fabricación de artículos de papel y cartón para uso doméstico y sanitario

2123 Fabricación de artículos de papelería

2124 Fabricación de papeles pintados

2125 Fabricación de otros artículos de papel y cartón

231 Coquerías

2310 Coquerías

232 Refino de petróleo

2320 Refino de petróleo

233 Tratamiento de combustibles nucleares y residuos radiactivos

2330 Tratamiento de combustibles nucleares y residuos radiactivos

241 Fabricación de productos químicos básicos

2411 Fabricación de gases industriales

2412 Fabricación de colorante y pigmentos

2413 Fabricación de productos básicos de química inorgánica

2414 Fabricación de productos básicos de química orgánica

2415 Fabricación de abonos y compuestos nitrogenados fertilizantes

2416 Fabricación de primeras materias plásticas

2417 Fabricación de caucho sintético en forma primaria

242 Fabricación de pesticidas y otros productos agro químicos

2420 Fabricación de pesticidas y otros productos agro químicos

243 Fabricación de pinturas, barnices y revestimientos similares; Tintas de imprenta y masillas

2430 Fabricación de pinturas, barnices y revestimientos similares; Tintas de imprenta y masillas

244 Fabricación de productos farmacéuticos

2441 Fabricación de productos farmacéuticos de base

2442 Fabricación de preparaciones farmacéuticas y otros productos farmacéuticos de uso medicinal

245 Fabricación de jabones

2451 Fabricación de jabones detergentes y otros artículos de limpieza y abrillantamiento

2452 Fabricación de perfumes y productos de belleza e higiene

246 Fabricación de otros productos químicos

2461 Fabricación de explosivos y artículos pirotécnicos

2462 Fabricación de colas y gelatinas

2463 Fabricación de aceites esenciales

2464 Fabricación de material fotográfico virgen y preparados químicos para fotografía

2465 Fabricación de soportes vírgenes para grabación

2466 Fabricación de otros productos químicos

247 Fabricación de fibras artificiales y sintéticas

2470 Fabricación de fibras artificiales y sintéticas

251 Fabricación de productos de caucho

2511 Fabricación de neumáticos y cámaras de caucho

2512 Reconstrucción y recauchutado de neumáticos

2513 Fabricación de otros productos de caucho

252 Fabricación de productos de materias plásticas

2521 Fabricación de placas hojas, tubos y perfiles de materias plásticas

2522 Fabricación de envases y embalajes de materias plásticas

2523 Fabricación de productos de materias plásticas para la construcción

2524 Fabricación de otros productos de materias plásticas

261 Fabricación de vidrio y productos de vidrio

2611 Fabricación de vidrio plano

2612 Manipulado y transformación de vidrio plano

2613 Fabricación de vidrio hueco

2614 Fabricación de fibra de vidrio

2615 Fabricación y manipulado de otro vidrio (incluido el vidrio técnico)

262 Fabricación de productos cerámicos no refractarios excepto los destinados a la construcción; fabricación de productos cerámicos refractarios

2621 Fabricación de artículos cerámicos de uso doméstico y ornamental

2622 Fabricación de aparatos sanitarios cerámicos

2623 Fabricación de aisladores y piezas aislantes de material cerámico

2624 Fabricación de otros productos cerámicos de uso técnico

2625 Fabricación de otros productos cerámicos

2626 Fabricación de productos cerámicos refractarios

263 Fabricación de azulejos y baldosas de cerámica

2630 Fabricación de azulejos y baldosas de cerámica

264 Fabricación de ladrillos, tejas y productos de tierras cocidas para la construcción

2640 Fabricación de ladrillos, tejas y productos de tierras cocidas para la construcción

265 Fabricación de cemento, cal y yeso

2651 Fabricación de cemento

2652 Fabricación de cal

2653 Fabricación de yeso

266 Fabricación de elementos de hormigón, yeso y cemento

2661 Fabricación de elementos de hormigón para la construcción

2662 Fabricación de elementos de yeso para la construcción

2663 Fabricación de hormigón fresco

2664 Fabricación de mortero

2665 Fabricación de fibrocemento

2666 Fabricación de otros productos de hormigón, yeso y cemento

267 Industria de la piedra

2670 Industria de la piedra

268 Fabricación de productos minerales no metálicos diversos

2681 Fabricación de productos abrasivos

2682 Fabricación de otros productos minerales no metálicos

Del mismo modo, el análisis se ha realizado en las Comunidades Autónomas circunscritas a los planes de desarrollo de las llamadas zonas Objetivo 1 y Objetivo 3.

ZONAS OBJETIVO 1 ZONAS OBJETIVO 3
Andalucía Aragón
Asturias Baleares
Canarias Cataluña
Castilla La Mancha La Rioja
Castilla y León Madrid
Comunidad Valenciana Navarra
Extremadura País Vasco
Murcia
Galicia

Como se verá en las gráficas expuestas a continuación, el general de las entidades del sector textil corresponde a pequeñas o medianas empresas (predominando las que tienen en plantilla de 10 a 49 trabajadores) no pertenecientes a grupos empresariales.

Casi el 90 por ciento de las empresas colaboradoras en el proyecto son PYMES, ya que emplean a menos de 250 trabajadores.

Como se puede observar en el gráfico expuesto a continuación, poco más de la cuarta parte de las empresas químicas pertenece a un grupo empresarial.

C. ASPECTOS TRATADOS EN LA INVESTIGACIÓN.

A continuación se expone una aproximación de los resultados obtenidos en el análisis realizado. Este análisis se presenta, en relación a los bloques de contenidos más significativos detectados durante todo el proceso y que resultan de mayor interés para las empresas y trabajadores del sector.

Estos bloques de contenido son:

  1. Conocimiento de los aspectos medioambientales con incidencia en este sector, con especial referencia al uso y gestión de residuos.
  2. Conocimiento de las empresas sobre el uso de tecnologías de gestión eficiente de residuos.
  3. Análisis de las necesidades formativas detectadas en relación al área medioambiental.
  4. Conclusiones sobre el sector químico: análisis DAFO frente a las problemáticas medioambientales.
  5. Legislación básica con incidencia en el sector.

1.-CONOCIMIENTO DE LA PROBLEMÁTICA MEDIOAMBIENTAL CON INCIDENCIA EN ESTE SECTOR, CON ESPECIAL REFERENCIA AL USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS.

GESTIÓN MEDIOAMBIENTAL EN LAS EMPRESAS

La gran mayoría de las empresas reconocen hoy día que se preocupan por el medioambiente. Unas veces por convencimiento propio y otras por la presión de la opinión pública o de la legislación, las actividades industriales y empresariales se ven obligadas a incorporar tecnologías limpias y a establecer medios para evitar el deterioro del ambiente.

En los últimos años ha aumentado el número de empresas que fijan objetivos o poseen programas en cuestiones de medioambiente. La finalidad, en bastantes casos, no es solo cumplir con la legislación ambiental sino colaborar en la mejora de la situación medioambiental.

Sistema de gestión medioambiental (SGMA)

Se conoce con este nombre al sistema de gestión que sigue una empresa para conseguir unos objetivos medioambientales. La empresa que implanta un SGMA se compromete a fijar objetivos que mejoran el medioambiente, a poner en marcha procedimientos para conseguir esos objetivos y a controlar que el plan se está cumpliendo.

Los principales objetivos de un sistema de este tipo son:

  • Garantizar el cumplimiento de la legislación medioambiental
  • Identificar y prevenir los efectos negativos que la actividad de la empresa produce sobre el ambiente y analizar los riesgos que pueden llegar a la empresa como consecuencia de impactos ambientales accidentales que pueda producir.
    Por ejemplo, una industria química que produce un determinado tipo de vertidos debe conocer el impacto que está teniendo sobre el ambiente con su actividad normal, pero también tiene que prever que riesgos se pueden derivar de posibles accidentes como puede ser el caso de la rotura de un depósito, un incendio o similares.
  • Concretar la manera de trabajar que se debe seguir en esa empresa para alcanzar los objetivos que se han propuesto en cuestiones ambientales.
  • Fijar el personal, el dinero y otros recursos que la empresa tendrá que dedicar para sacar adelante este sistema, asegurándose de que van a funcionar adecuadamente cuando se necesiten, por ejemplo, en caso de un accidente de los que comentábamos antes.
  • Controlar los parámetros medioambientales del proceso de fabricación
  • Valorar los logros y el cumplimiento medioambiental, por medio de inspecciones internas y auditorías externas.

Existen tres características que deberán cumplir todos los SGMA:

  • Completo: Debe cubrir todas las actividades que se realicen en la empresa.
  • - Comprensivo: Todos los implicados deben conocer y comprender claramente su papel, sus responsabilidades.
  • Abierto: El proceso de mejora es continuo, con lo que el sistema debe permitir cambios sobre la marcha siempre que se detecten irregularidades, lagunas o disfunciones

Además, un Sistema de Gestión Medioambiental (SGMA) debe basarse en cuatro elementos clave:

1. La gestión medioambiental

Es el instrumento fundamental para ejecutar la política medioambiental. Se trata de integrar en la gestión de la empresa, aspectos relativos al medio ambiente, apoyándose en una serie de instrumentos que ayudan a su aplicación: manual interno, programa, evaluaciones medioambientales,...

2. Las auditorias medioambientales

Son un instrumento de gestión que comprende la evaluación sistemática, objetiva, documentada y periódica del funcionamiento del Sistema de gestión medioambiental (organizaciones, procedimientos que aseguren la protección medioambiental y la adecuación de las actuaciones de la empresa a sus políticas medioambientales). Es decir, comprueba periódicamente si el Sistema de gestión medioambiental se está aplicando y funciona adecuadamente.

3. Validación

Validación del Sistema de gestión medioambiental por parte de verificadores medioambientales independientes, imparciales y reconocidos para actuar en todo el ámbito comunitario. Esta validación otorga validez oficial en todo el ámbito comunitario al Sistema de gestión medioambiental implantado en la empresa.

4. Información

Información al público y a los proveedores y comerciantes acerca del comportamiento de la empresa en materia de medioambiente, a través de la declaración medioambiental.

Beneficios de implantar un SGMA

La implantación de SGMA, permite a las empresas importantes beneficios, tales como:

  • Mejor control y ahorro de consumos de materias primas y energía.
  • Mejora la eficiencia del proceso productivo, con la reducción de costes y la minimización de residuos.
  • Crear nuevos productos y mercados basados en procesos respetuosos con el Medio Ambiente.
  • Reduce los costes de transporte, almacenamiento y embalaje.
  • Mejora la imagen pública y las relaciones con las administraciones públicas.
  • Evita costes asociados a daños medioambientales y por tanto costes de las operaciones de restauración del medio.
  • Evita multas por infracciones de la legislación existentes.
  • Reducción de las primas en los seguros por responsabilidad ambiental.

Realizando una aproximación de los resultados obtenidos en relación a la implantación de un SGMA en las pymes, el 93 por ciento de los encuestados dice conocer qué es un SGMA, siendo alta la proporción de éstas (un 60 por ciento) las que reconocen tener implantando uno en su empresa.

Los expertos entrevistados han apuntado que los principales inconvenientes que la PYME encuentra son la falta de información o desconocimiento de un SGMA. Estos expertos también apuntan como inconveniente la falta de personal cualificado, lo cual puede deberse a que las empresas no se puedan permitir tener una persona que se encargue exclusivamente de llevar las temáticas medioambientales, ya que el número de trabajadores de estas empresas suele ser bastante bajo.

El establecimiento de redes de cooperación entre las empresas de menor tamaño, puede permitir la integración de la figura del responsable medioambiental compartido por varias empresas, superándose de este modo las limitaciones de las pymes para abordar la gestión medioambiental.

Los expertos también señalan de qué forma participan ellos en la promoción, implantación y seguimiento del SGMA de las empresas, desde su ámbito laboral; ayudando la mayoría de ellos mediante asesoramiento técnico y legal a las empresas, ofertando acciones formativas y facilitando contactos entre empresas del mismo sector.

USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS EN EL SECTOR QUÍMICO.

La destrucción del medio ambiente es uno de los temas de mayor preocupación mundial de los últimos tiempos.

Llamamos residuo a cualquier tipo de material que esté generado por la actividad humana y que está destinado a ser desechado. Hay objetos o materiales que son residuos en determinadas situaciones, mientras que en otras se aprovechan. En los países desarrollados tiramos diariamente a la basura una gran cantidad de cosas que en los países en vías de desarrollo volverían a ser utilizadas o seguirían siendo bienes valiosos. Además muchos residuos se pueden reciclar si se dispone de las tecnologías adecuadas y el proceso es económicamente rentable. Una buena gestión de los residuos persigue precisamente no perder el valor económico y la utilidad que pueden tener muchos de ellos y usarlos como materiales útiles en vez de tirarlos.

Las amenazas contra el medio ambiente son múltiples, pero entre las más graves se encuentran aquéllas que provienen del aumento de los residuos y de los vertidos incontrolados, que provocan la contaminación de los suelos, el agua y el aire, la alteración del paisaje y, en suma, la degradación del medio ambiente.

Los residuos.

Al mencionar la palabra residuos tenemos que hacer especial referencia a la Ley 10/1998 de 21 de abril de Residuos, de ámbito Estatal, que lo define como sigue a continuación:

Residuo: cualquier sustancia u objeto perteneciente a alguna de las categorías que figuran en el anejo de esta ley del cual su poseedor se desprenda o del que tenga la intención u obligación de desprenderse. En todo caso, tendrán esta consideración los que figuren en el Catálogo Europeo de Residuos (CER), aprobado por las Instituciones Comunitarias.

Dentro de la categoría general de residuos podemos concretar más indicando que existen otras clasificaciones, en función de la procedencia de los mismos y las categorías que presentan. Así pues se puede definir:

Residuos urbanos o municipales: los generados en los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios, así como todos aquellos que no tengan la calificación de peligrosos y que por su naturaleza o composición puedan asimilarse a los producidos en los anteriores lugares o actividades.

Tendrán también la consideración de residuos urbanos los siguientes:

  • Residuos procedentes de la limpieza de vías públicas, zonas verdes, áreas recreativas y playas.
  • Animales domésticos muertos, así como muebles, enseres y vehículos abandonados.
  • Residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria.

El general de empresas consultadas, hace la siguiente distinción respecto a lo que considera residuo: las materias primas caducadas son consideradas como residuos en más de un 98 por ciento, los desechos generados en más de un 97 por ciento, y las sustancias generadas en el proceso en más de un 94 por ciento.

Residuos peligrosos: aquéllos que figuren en la lista de residuos peligrosos, aprobada en el RD 952/1997, así como los recipientes y envases que los hayan contenido. Los que hayan sido calificados como peligrosos por la normativa comunitaria y los que pueda aprobar el Gobierno de conformidad con lo establecido en la normativa europea o en convenios internacionales de los que España sea parte.

En las empresas consultadas pertenecientes a la Industria Química, más de dos terceras partes producen residuos peligrosos, por lo que se comprueba que se trata de un sector altamente contaminante y que incide de forma notable en el medioambiente.

Gestión de residuos.

Para realizar una correcta gestión de los residuos, debemos esclarecer cuáles son las figuras que establece la legislación, éstos son: el productor de residuos y el gestor de residuos, ambos muy importantes y piezas claves de una empresa.

Según la Ley 10/1998 de Residuos, estas figuras se definen de la siguiente manera:

Productor: cualquier persona física o jurídica cuya actividad, excluida la derivada del consumo doméstico, produzca residuos o que efectúe operaciones de tratamiento previo, de mezcla, o de otro tipo que ocasionen un cambio de naturaleza o de composición de esos residuos. Tendrá también carácter de productor el importador de residuos o adquirente en cualquier Estado miembro de la Unión Europea.

Poseedor: el productor de los residuos o la persona física o jurídica que los tenga en su poder y que no tenga la condición de gestor de residuos.

Gestor: la persona o entidad, pública o privada, que realice cualquiera de las operaciones que componen la gestión de los residuos, sea o no el productor de los mismos.

Según el esquema que se presenta a continuación, la empresa debe tener muy definidos y establecidos el tipo de residuos que produce, si es peligroso o no para la salud y el medio ambiente, a quién debe entregar dichos residuos, cuáles son las pautas que debe seguir y las mejores técnicas o formas de hacerlo.

El factor clave dentro de la gestión de residuos es el generar menos residuos, es decir, la denominada minimización o prevención, que queda definida de la siguiente forma, según la Ley 10/1998 de Residuos:

Prevención: el conjunto de medidas destinadas a evitar la generación de residuos o a conseguir su reducción, o la de la cantidad de sustancias peligrosas o contaminantes presentes en ellos.

Almacenamiento de residuos.

Todas las empresas, centros productivos y de almacenamiento, generan en mayor o menor cantidad residuos, y necesitan ser gestionados de forma adecuada. Se define gestión según la Ley 10/1998 de Residuos como:

Gestión: la recogida, el almacenamiento, el transporte, la valorización y la eliminación de los residuos, incluida la vigilancia de estas actividades, así como la vigilancia de los lugares de depósito o vertido después de su cierre.

El concepto de recogida ha sido actualizado hoy día por el de recogida selectiva, ya que nos permite obtener de los diferentes residuos, la materia prima para fabricar otros productos, facilitando el trabajo sólo por el hecho de separarlos. Es muy importante realizar un cambio de procedimientos, cambios en la mentalidad de los trabajadores, desde el nivel más bajo al más alto. La Ley de Residuos define estos conceptos como:

Recogida: toda operación consistente en recoger, clasificar, agrupar o preparar residuos para su transporte.

Recogida selectiva: el sistema de recogida diferenciada de materiales orgánicos fermentables y de materiales reciclables, así como cualquier otro sistema de recogida diferenciada que permita la separación de los materiales valorizables contenidos en los residuos.

Acerca de la metodología de gestión de residuos por parte de las empresas, se extrae que el 89 por ciento de las entidades encuestadas los entregan gestor externo de residuos, solamente el 11 por ciento los gestionan internamente.

Valorización: todo procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente. En todo caso, estarán incluidos en este concepto los procedimientos enumerados en el anexo II B Decisión de la Comisión (96/350/CE) de 24 mayo 1996, así como los que figuren en una lista que, en su caso, apruebe el Gobierno.

La valorización, como una etapa dentro de la gestión de residuos, es importante ya que permite extraer productos o subproductos contenidos en los residuos que genera la empresa, centro productivo o de almacenamiento, que todavía pueden contener energía, es decir que se puede volver a aprovechar para obtener otros productos de igual o menor calidad, o utilizarlos en el proceso de fabricación de otros.

Entendiendo la valorización de los residuos, como aprovechar los recursos contenidos en ellos, es importante señalar las dos formas de realizarlo, según sean aprovechados para el mismo uso que el inicial o para otro distinto. Así se define por la ley de Residuos:

Reutilización: el empleo de un producto usado para el mismo fin para el que fue diseñado originariamente.

Reciclado: la transformación de los residuos, dentro de un proceso de producción, para su fin inicial o para otros fines incluido el compostaje y la biometanización, pero no la incineración con recuperación de energía.

Los residuos que no podemos reciclar o reutilizar, se eliminan, realizando la operación de forma adecuada. Normalmente se entregan a gestores autorizados para llevar a cabo ésta operación. A continuación definiremos según la Ley de Residuos, los conceptos de eliminación y almacenamiento.

Eliminación: todo procedimiento dirigido bien al vertido de los residuos o bien a su destrucción total o parcial, realizado sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente. En todo caso, estarán incluidos en este concepto los procedimientos enumerados en el anexo II A Decisión de la Comisión (96/350/CE) de 24 mayo 1996, así como los que figuren en una lista que, en su caso, apruebe el Gobierno.

Almacenamiento: el depósito temporal de residuos, con carácter previo a su valorización o eliminación, por tiempo inferior a 2 años o a 6 meses si se trata de residuos peligrosos, a menos que reglamentariamente se establezcan plazos inferiores.

No se incluye en este concepto el depósito temporal de residuos en las instalaciones de producción con los mismos fines y por periodos de tiempo inferiores a los señalados en el párrafo anterior.

La mayoría de las empresas encuestadas, almacenan los residuos en una zona habilitada para ello. Un poco más de la cuarta parte los cede a una gestora de residuos. La información se recoge en el siguiente gráfico:

De la mayoría de las empresas, se obtiene que, casi el 96 por ciento, almacenan los residuos durante un tiempo de 6 meses como máximo, tal y como indica la legislación. A continuación se reflejan los resultados:

Condiciones de los Envases.

Entre los envases utilizados por las Industrias químicas se encuentran los de tipo plástico. Según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 31/1995, los envases plásticos no ofrecen una garantía de seguridad absoluta durante su utilización para contener productos químicos peligrosos ya que pueden:

  • Sufrir fisuras, agrietamientos o roturas.
  • Presentar formas mal adaptadas a su manutención, o no asegurando una estabilidad adecuada en almacenamiento.
  • Estar desprovistos de sistemas de sujeción, mal diseñados o insuficientes.
  • Estar provistos de un número insuficiente de aberturas o dispositivos de cierre difíciles de manipular.
  • Eliminar la palabra "irrompible" como calificativo de los envases plásticos.

Entre las pautas de manipulación de envases plásticos se establecen:

  • Evitar el manejo incontrolado de los envases siendo recomendable el protegerlos, además, con contenedores para efectuar su transporte.
  • Identificar adecuadamente el producto contenido por el envase, controlando su vida útil en caso de reutilización.
  • Adaptar la forma de los envases a la utilización ulterior, dando preferencia a las formas circulares.
  • Dotar a los envases de sistemas de sujeción que estén integrados en el propio envase de forma preferente y si se les dota de asas, éstas deberán ser dobles y de suficiente resistencia para soportar el peso del envase lleno.
  • Suprimir los cierres de cápsulas y sustituirlos por cierres de seguridad de rosca y que garantice la máxima estanqueidad.
  • Prever en los envases de capacidad superior a 60 litros una segunda abertura de descompresión.
  • Almacenar los envases plásticos en lugares cubiertos.
  • Limitar en lo posible su uso para la contención de líquidos inflamables.
  • Duración del envase y estado del mismo
  • Someter a los procesos de homologación cualquier envase nuevo o de productos de recuperación en función del producto que vaya a contener. Esto es conveniente hacerlo cada vez que el envase vaya a cambiar de contenido.

Respecto a las condiciones en que se encuentran los envases de residuos, en las empresas consultadas están protegidos contra agentes externos en un 84 por ciento, y además el 62 por ciento de las empresas los mantiene cerrados herméticamente. El resultado se expone a continuación:

También en el almacenaje de los residuos hay que tener en cuenta la incompatibilidad entre sustancias, así el 80 por ciento de las empresas tienen en cuenta criterios de incompatibilidad entre sustancias a la hora del almacenaje:

En cuanto al tratamiento de aguas residuales generadas en el proceso productivo, sólo un 38 por ciento de las empresas estudiadas cuenta con un sistema de depuración de agua.

Etapas del proceso productivo y contaminación.

En el proceso de producción de las empresas del sector químico, existen ciertas etapas en las que se genera un mayor volumen de residuos. Así las fases más contaminantes según las respuestas proporcionadas por los trabajadores son los propios procesos encaminados a la obtención de productos con un 40 por ciento seguido de la etapa de empaquetamiento y transporte de las materias primas con un 23 por ciento. La menos contaminante es la producción de energía para el proceso de fabricación.

En cuanto a la fuente más común de generación de productos residuales, provienen de los disolventes y del agua para lavado de equipos, y del mantenimiento interno (aguas de lavado, aceites y lubricantes); ambos se dan en la mitad de las empresas de esta industria.

Otras fuentes de generación de productos residuales se originan en instalaciones como chimeneas o extractores y en la equipación obsoleta, ambas con casi un 35 por ciento de incidencia.

Para las empresas que sean productores de residuos, se dan en la Ley de Residuos una relación de obligaciones y normas que deben cumplir:

Obligaciones generales sobre gestión de residuos:

  • Elaborar productos o utilizar envases que, por sus características de diseño, fabricación, comercialización o utilización, favorezcan la prevención en la generación de residuos y faciliten su reutilización o el reciclado o valorización de sus residuos, o permitan su eliminación de la forma menos perjudicial para la salud humana y el medio ambiente.
  • Hacerse cargo directamente de la gestión de los residuos derivados de sus productos, o participar en un sistema organizado de gestión de dichos residuos, o contribuir económicamente a los sistemas públicos de gestión de residuos, en medida tal que se cubran los costos atribuibles a la gestión de los mismos.
  • Aceptar, en el supuesto de no aplicarse el apartado anterior, un sistema de depósito, devolución y retorno de los residuos derivados de sus productos, así como de los propios productos fuera de uso, según el cual el usuario, al recibir el producto, dejará en depósito una cantidad monetaria, que será recuperada con la devolución del envase o producto.
  • Informar anualmente a los órganos competentes de las Comunidades Autónomas donde radiquen sus instalaciones, de los residuos producidos en el proceso de fabricación y del resultado cualitativo y cuantitativo de las operaciones efectuadas.
  • La instalación de industrias o actividades generadoras o importadoras de productos de cuyo uso pudieran derivarse residuos peligrosos, requerirá autorización de la Administración ambiental competente, en los términos previstos en el apartado 1 art. 9, sin perjuicio de las demás licencias o autorizaciones que sean exigibles de acuerdo con la legislación vigente y previa presentación de un estudio cuyo contenido se determinará reglamentariamente. Esta autorización sólo se concederá cuando se disponga de un método adecuado de valorización o eliminación.
  • Las autorizaciones determinarán la cantidad máxima por unidad de producción y características de los residuos que se pueden generar, para lo que se tomarán en consideración, entre otros criterios, la utilización de tecnologías menos contaminantes, en condiciones económica y técnicamente viables, así como las características técnicas de la instalación de que se trate. Entre los criterios que se utilicen para decidir estas tecnologías menos contaminantes se dará prioridad al principio de prevención en materia de residuos. (La Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación (BOE 157/2002, de 2 de julio) deroga las autorizaciones de producción y gestión de residuos reguladas en la Ley 10/1998 de Residuos).
  • Los poseedores de residuos estarán obligados, siempre que no procedan a gestionarlos por si mismos, a entregarlos a un gestor de residuos, para su valorización o eliminación, o a participar en un acuerdo voluntario o convenio de colaboración que comprenda estas operaciones. En todo caso, el poseedor de los residuos estará obligado, mientras se encuentren en su poder, a mantenerlos en condiciones adecuadas de higiene y seguridad.
  • Todo residuo potencialmente reciclable o valorizable deberá ser destinado a estos fines, evitando su eliminación en todos los casos posibles.
  • El poseedor de residuos estará obligado a sufragar sus correspondientes costes de gestión.

Normas generales sobre la gestión de los residuos:

  • Las operaciones de gestión de residuos se llevarán a cabo sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar procedimientos ni métodos que puedan perjudicar al medio ambiente y, en particular, sin crear riesgos para el agua, el aire o el suelo, ni para la fauna o flora, sin provocar incomodidades por el ruido o los olores y sin atentar contra los paisajes y lugares de especial interés.
  • Queda prohibido el abandono vertido o eliminación incontrolada de residuos en todo el territorio nacional y toda mezcla o dilución de residuos que dificulte su gestión.
  • Sin perjuicio de lo establecido en el art. 4,3, las Comunidades Autónomas podrán declarar servicio público, de titularidad autonómica o local, todas o algunas de las operaciones de gestión de determinados residuos.
  • Se declara de utilidad pública e interés social, a efectos de la legislación de expropiación forzosa, el establecimiento o ampliación de instalaciones de almacenamiento, valorización y eliminación de residuos.
  • Los poseedores de residuos urbanos estarán obligados a entregarlos a las Entidades locales, para su reciclado, valorización o eliminación en las condiciones en que determinen las respectivas ordenanzas.
  • Previa autorización del Ente local correspondiente, estos residuos se podrán entregar a un gestor autorizado o registrado, para su posterior reciclado o valorización.
  • Los productores o poseedores de residuos urbanos que, por sus características especiales, pueden producir trastornos en el transporte, recogida, valorización o eliminación, estarán obligados a proporcionar a las Entidades locales una información detallada sobre su origen, cantidad y características.

En el caso de producir residuos peligrosos las obligaciones y normas de gestión son un poco más restrictivos, ya que presentan un mayor peligro para la salud y el medio ambiente, y con su gestión hay que tener un cuidado especial.

Son obligaciones de los productores de residuos peligrosos según la Ley 10/1998 de Residuos:

  • Separar adecuadamente y no mezclar los residuos peligrosos, evitando particularmente aquellas mezclas que supongan un aumento de su peligrosidad o dificulten su gestión.
  • Envasar y etiquetar los recipientes que contengan residuos peligrosos en la forma que reglamentariamente se determine.
  • Llevar un registro de los residuos peligrosos producidos o importados y destino de los mismos.
  • Suministrar a las empresas autorizadas para llevar a cabo la gestión de residuos la información necesaria para su adecuado tratamiento y eliminación.
  • Presentar un informe anual a la Administración pública competente, en el que se deberán especificar, como mínimo cantidad de residuos peligrosos producidos o importados, naturaleza de los mismos y destino final.
  • Informar inmediatamente a la Administración pública competente en caso de desaparición, pérdida o escape de residuos peligrosos.

Los órganos de las Comunidades Autónomas competentes para otorgar las autorizaciones podrán exigir a los productores de residuos peligrosos la constitución de un seguro que cubra las responsabilidades a que puedan dar lugar sus actividades.

La gestión de residuos peligrosos queda sometida a régimen de autorización por el órgano ambiental de la Comunidad Autónoma.

Los residuos peligrosos deben llevar un registro de los mismos, deben adoptar medidas de seguridad para extremar la precaución y tener planes de emergencia para el caso de que ocurra un accidente las consecuencias sean las menores posibles, para ello:

  • Las personas o entidades que realicen actividades de recogida y almacenamiento de residuos peligrosos deberán llevar el mismo registro documental.
  • Las personas o entidades que realicen actividades de recogida, almacenamiento valorización o eliminación de residuos peligrosos deberán establecer medidas de seguridad, autoprotección y plan de emergencia interior para prevención de riesgos, alarma, evacuación y socorro.
  • La producción y gestión de residuos peligrosos se considera actividad que puede dar origen a situaciones de emergencia, a los efectos previstos en las leyes reguladoras sobre protección civil.

Como se vio anteriormente, más de dos terceras partes de las empresas químicas produce residuos peligrosos, de los cuales la mitad genera una cantidad inferior a 10 toneladas anuales, y la otra mitad genera residuos peligrosos en cantidad superior a las 10 toneladas anuales.

Aproximadamente dos terceras partes de las empresas con este volumen inferior a 10 toneladas de residuos peligrosos, está inscrito en el Registro de Pequeños Productores y cumple la legislación vigente en cuanto a gestión de los residuos. El resto declara no estar obligado a someter dichos residuos a ninguna gestión.

En cuanto a los productores de más de 10 toneladas de residuos peligrosos anuales, en todos los casos se entregan los residuos a transportistas y gestores autorizados, se separan los residuos, se etiquetan y envasan según la ley. En el 96 por ciento de los casos están autorizados como productor de residuos peligrosos por la autoridad competente y presentan cada cuatro años un estudio de minimización a la C.A. correspondiente.

En más del 91 por ciento de los casos las empresas pagan el impuesto correspondiente al entregar los residuos en vertederos.

Etiquetado de residuos peligrosos.

Todos los envases de residuos peligrosos, deben ir correctamente etiquetados, con los correspondientes códigos de identificación, nombre, dirección y teléfono del titular, y los símbolos que especifique la naturaleza de los riesgos.

De los resultados obtenidos el 85 por ciento de los trabajadores conocen que las etiquetas de los residuos peligrosos deben indicar el código de identificación de los residuos. Además, el 81 por ciento sabe que también debe aparecer el nombre, dirección y teléfono del titular.

Casi el 90 por ciento de los trabajadores aciertan al recordar que también deben llevar un símbolo que especifique la naturaleza de los riesgos.

2.- CONOCIMIENTO DE LAS TÉCNICAS Y TECNOLOGÍAS DISPONIBLES PARA UN ADECUADO USO Y GESTIÓN DE RESIDUOS

La gestión de residuos establece como prioritarias las tareas encaminadas a reciclar, reutilizar y/o reducir en origen la producción de residuos, siendo esta última la más deseable de las tres opciones, ya que el residuo menos costoso (económica, social y ambientalmente) es el que no se produce.

Cómo mencionamos con anterioridad, más de dos terceras partes de las empresas participantes en el estudio se catalogaban como productoras de residuos peligrosos. Las operaciones de tratamiento encaminadas a su recuperación llegan a ser especialmente costosas, pudiendo llevar asociadas una serie de riesgos que, aun suponiendo un gran avance sobre el abandono o la eliminación directa de los residuos, siguen teniendo un elevado impacto ambiental. Otro problema de los residuos peligrosos es la dificultad de su reintegración en los ciclos de materiales, naturales o antrópicos, precisamente por sus características, que los hacen incompatibles con los procesos del entorno natural e inservibles en el contexto económico. Es por ello que la minimización de residuos, entendida como el conjunto de esfuerzos llevados a cabo para disminuir la generación de los mismos en los procesos productivos de los que son consecuencia, se plantea como la alternativa de gestión residual más respetuosa con el medio ambiente.

¿Qué supone para la empresa la minimización de residuos?

Desde el mundo empresarial, las medidas tomadas en materia de protección ambiental suelen ser vistas como un coste añadido a la actividad productiva. La minimización de residuos es un caso en el que se evidencia la repercusión positiva de las consideraciones relativas al medio ambiente.

Igual que el volumen de producto generado es indicador del grado de éxito empresarial, la cantidad de residuos podría ser empleada como síntoma de las ineficiencias de los procesos de fabricación o carencias en la gestión de los materiales empleados en la prestación de un determinado servicio.

Ante un marco legal cada vez más restrictivo y una sociedad cada vez más concienciada, la minimización de residuos peligrosos puede suponer, sobre cualquier otro beneficio, la adaptación a los requisitos del mercado presente y futuro, derivando en un aumento de competitividad empresarial tanto es aspectos técnicos como económicos.

Dificultades básicas para afrontar un sistema de minimización de residuos peligrosos.

En la actualidad, una gran parte de las empresas del sector no están gestionando sus residuos de forma óptima, lo que deriva en costes económicos, riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas y, sobre todo, incumplimientos legales que ponen a las empresas en una delicada situación frente a posibles inspecciones. De hecho, según resultados obtenidos el 93 por ciento de los trabajadores conoce lo que es un Sistema de Gestión Medioambiental, sin embargo su aplicación sólo se extiende al 60 por ciento de las empresas participantes.

Diferentes aspectos pueden confluir en esta situación, como por ejemplo que la mayoría de las empresas del sector son pymes, (el 90 por ciento de las empresas participantes en el estudio) con la limitación que conlleva de recursos económicos, humanos y técnicos. En algunos ámbitos, la mejora de la calidad medioambiental es considerada como una amenaza o un coste más que dificulta su competitividad.

La siguiente cuestión es la falta de personal especializado en la gestión de residuos. Se requiere de un adecuado conocimiento de los procesos productivos, los requisitos legales aplicables a cada uno de los residuos, las consideraciones ambientales y riesgos que implican las distintas alternativas de gestión posibles, valoración económica de todos los elementos que involucrados y capacidad para informar y coordinar a los distintos agentes involucrados en la organización.

En relación a esto es significativo que más del 42 por ciento de las empresas disponen de un departamento o una persona dedicada a la gestión medioambiental. Sin embargo más de la mitad de estas empresas no disponen de un departamento o de una persona dedicada a esas tareas.

Los cambios en la organización de las empresas, así como en los procesos productivos son un obstáculo a la hora de establecer indicadores que permitan seguir la evolución en la producción de residuos peligrosos a lo largo de periodos de tiempo suficientemente amplios como para evaluar tendencias. Esta circunstancia se propicia por la falta de datos o la escasa fiabilidad de los mismos cuando la gestión de residuos no se lleva de una manera estricta.

Por último, la descoordinación entre los distintos departamentos de una empresa y la falta de un enfoque global de los procesos es la dificultad principal para conseguir la visión integradora que requiere un estudio serio de minimización de residuos peligrosos

Técnicas de minimización

Las técnicas y procedimientos de minimización tienen cabida en cualquier proceso productivo y pueden ser muy diversos, sin embargo no tienen por qué estar basados en tecnologías punta o requerir grandes inversiones de capital. Muchas técnicas son simples cambios en el manejo de materiales o buenas prácticas de mantenimiento.

Las técnicas de minimización se pueden dividir en cuatro grupos principales:

  1. Gestión de inventarios
  2. Modificación de los procesos productivos
  3. Reducción de volumen
  4. Reciclado y recuperación

1. Gestión de inventarios

Se basa en establecer un control adecuado de las materias primas y los productos intermedios y acabados, así como de los flujos de residuos asociados en todas las etapas relativas a su almacenamiento o manejo.

Estas técnicas deben analizarse en primer lugar pues su implantación conlleva un coste mínimo, y pueden tener un efecto positivo en la propia gestión de la empresa al estar ligadas a prácticas de gestión (control de stocks, por ejemplo) cuyo impacto en la cuenta de resultados es conocido.

Dentro de la gestión de inventarios se distinguen dos aspectos:

Control de stocks

Trata de reducir la cantidad de materias primas, productos intermedios y acabados para evitar que puedan generarse residuos por su obsolescencia o caducidad; o que resultan inservibles a causa de cambios en los procesos de producción. Algunas técnicas que proporcionan buenos resultados son:

  • Comprar la materia prima estrictamente necesaria para operar durante un tiempo determinado.
  • Utilizar los embalajes adecuados, al tamaño y al volumen del producto requerido y preferiblemente que sean reciclables.
  • Establecer los mecanismos para comercializar materias primas o productos que están caducando o se están quedando obsoletos.
  • Implantar procedimientos de control de calidad de los productos adquiridos previos a su aceptación por parte de la empresa.
  • Realizar un análisis exhaustivo de cualquier nuevo proceso que se desee implantar, considerando los compuestos que será preciso emplear, y con especial incidencia en la toxicidad y vida útil de los nuevos compuestos.

Como técnica novedosa, el sistema de gestión de stocks denominado "just in time" ha proporcionado excelentes resultados. Su objetivo es eliminar los stocks, ajustando el ritmo de llegada de los suministros y enviándolos directamente a las áreas donde se emplean. Se fabrica exactamente el producto que se va a comercializar, evitando así el stock de productos acabados. De esta manera se eliminan etapas completas en las fases de almacenamiento en las cuales pueden generarse residuos y se reduce el riesgo asociado a otras, como es el transporte interno.

Manipulación de productos y materias primas

Las etapas de producción, transporte o almacenaje, donde se manejan con frecuencia los productos acabados o semiacabados y las materias primas, pueden originar un alto porcentaje de residuos.

Según resultados obtenidos, el 40 por ciento apunta que la etapa más contaminante en las empresas químicas son los propios procesos encaminados a la obtención de productos, seguido de la etapa de empaquetamiento y transporte de las materias primas con un 23 por ciento.

La menos contaminante es la producción de energía para el proceso de fabricación.

Los métodos englobados en este apartado sirven para evitar que se produzcan pérdidas debidas a derrames o contaminación de los materiales, para lo cual se trata de implantar los sistemas y procedimientos adecuados que garanticen la correcta manipulación de las materias primas y los productos, para que no se conviertan en residuos.

Deben establecerse los procedimientos necesarios para mejorar las prácticas operativas de manipulación de los productos, de forma análoga a lo que se hace para mejorar los procesos productivos.

En este apartado también cabe destacar la importancia de reducir el volumen de envases en que se sirven las materias, puesto que muchos de ellos se convertirán en residuos peligrosos.

En este sentido la reducción se puede producir utilizando envases de mayor capacidad y envases reutilizables.

Un aspecto importante de la minimización es la correcta gestión de los residuos. En este sentido, reviste una gran importancia el análisis frecuente de los diferentes residuos que se generan para poder determinar con precisión sus características, conocer las posibilidades de reciclaje o recuperación, y definir los procedimientos de gestión idóneos.

La buena gestión debe reflejarse en la implantación de un registro de los residuos generados y la habilitación de una zona de almacenamiento limpia y ordenada, con los sistemas precisos de recogida de derrames; todo ello según establece la legislación en materia de residuos.

En referencia a esto, la mayoría de las empresas participantes en el estudio almacenan los residuos en una zona habilitada para ello, y tan solo una cuarta parte los cede a una gestora de residuos, como se mencionó en el apartado anterior. Respecto a la protección de los envases, el 84 por ciento de las empresas protegen los envases de los residuos contra agentes externos, y el 62 por ciento de las empresas los cierra herméticamente. Además, el 80 por ciento de las empresas participantes tienen en cuenta criterios de incompatibilidad entre sustancias a la hora de almacenar residuos.

En cuanto a la gestión de derrames de productos químicos, más del 60 por ciento de los vertidos se limpian con productos específicos para neutralizar y eliminar derrames de ácidos, álcalis y otros derrames. Un 30 por ciento utiliza trapos o papel y solamente un 20 por ciento usa agua para limpiar los vertidos residuales.

2. Modificación de los procesos productivos

Normalmente un mismo producto puede fabricarse utilizando procesos distintos. La implantación de uno u otro depende de circunstancias diversas, como la inversión inicial necesaria, el coste global, la disponibilidad de la tecnología, etc.

Al tener en cuenta los residuos generados por los diferentes procesos industriales, se advierte que es posible minimizar los residuos sin perjudicar la calidad del producto, bien mediante la elección de la técnica que resulte ambientalmente idónea, bien mediante cambios en algunas etapas o procedimientos del proceso de producción. Todo ello acompañado en muchos casos de cambios en las materias primas por otras con menor impacto ambiental.

Un ejemplo de elección correcta entre las múltiples técnicas disponibles es elegir aquéllas que se encuadran dentro de un sistema de ahorro energético y de agua. Del estudio se concluye que aproximadamente el mismo número de empresas lo tienen implantado, dándose en un porcentaje levemente superior el sistema de ahorro de agua.

Las medidas para reducir residuos en el origen, en definitiva, han de incidir en los aspectos siguientes:

Cambios de productos, materias primas y otros materiales que intervienen en los procesos Para plantear la posible utilización de estos métodos es conveniente partir de cero en el proceso productivo y cuestionarse la necesidad o conveniencia de los elementos que componen un producto dado y los que intervienen en su proceso de fabricación. Desde esta visión crítica de los elementos que intervienen, puede llegarse a la conclusión de que el volumen de los residuos generados y su toxicidad pueden minimizarse mediante cambios:

  • En la propia composición de los productos fabricados.
  • En las materias primas utilizadas en los procesos.
  • En los productos empleados que no pasan a formar parte del producto final (catalizadores, agua de lavado, disolventes utilizados para limpiar metales, etc.).

La sustitución de materias peligrosas por otras de menor peligrosidad tiene como consecuencia la reducción en la generación de residuos peligrosos, dado que no se generan residuos de los envases, ni de absorbentes empleados en estos productos, ni residuos del propio producto.

Asimismo es recomendable la reformulación de los productos para que en su fabricación se empleen menos materias peligrosas, puesto que se reducirá la generación de residuos peligrosos tanto en su composición como en su cantidad.

Estos cambios son particularmente complejos y arriesgados por la posibilidad de afectar a la calidad del producto final, por lo que cualquier intento de acometer estos cambios debe ir precedido de un estudio detallado. Sin embargo, pese a la dificultad que implica reformular un producto, la técnica es muy efectiva.

También debe analizarse la inversión necesaria a fin de poder justificar económicamente estos cambios; la rentabilidad de esta inversión se deriva de la propia minimización o de la demanda del mercado para productos ecológicos.

En el análisis de los cambios y sus consecuencias también deberían tenerse en cuenta las variaciones en la calidad del nuevo producto, el efecto en la salud de los trabajadores, los costes de producción o la generación de emisiones y vertidos.

Estas sustituciones de materias tienen también efectos positivos por la reducción de vertidos y emisiones gaseosas, requiriéndose una menor inversión en los sistemas de tratamiento necesarios para cumplir con los parámetros establecidos por la normativa medioambiental en materia de emisiones y vertidos.

Mejoras y sustitución de equipos

La instalación de nueva maquinaria y la mejora de la existente representa en la práctica totalidad de los casos el aumento de la productividad, la reducción del consumo energético y el mejor aprovechamiento de la materia prima, lo que se traduce en una reducción de los residuos generados.

Sin embargo también es necesario considerar en estas decisiones los aspectos ambientales y sus costes, puesto que al obviarlos en el estudio económico se puede implantar erróneamente la mejor opción tecnológica, con un ahorro aparente, pero con un impacto medioambiental notable y a la larga más caras a causa del coste de gestión de los residuos.

Las modificaciones de la maquinaria pueden ser muy simples y económicas, como es la instalación de sistemas de recogida de lixiviados para su tratamiento y reciclaje de los productos recuperados, o realizar un cambio de válvulas por otras que eviten fugas; pero también puede requerirse un cambio completo de equipos con una elevada inversión, que deberá ser estudiada detenidamente.

Estas modificaciones en los equipos y maquinaria implican, en muchos casos, la necesidad de implantar nuevas prácticas operativas y requiere un profundo conocimiento de los procesos productivos y de generación de residuos.

A continuación se incluyen algunos ejemplos de reducción de residuos mediante modificación de procesos.

Al estudiar en qué medida consideran las empresas su maquinaria y equipos eficientes energética y ambientalmente, el 40 por ciento de las empresas considera que su maquinaria actual ya es eficiente. Y casi en la misma proporción de empresas se sustituirán esas máquinas en breve espacio de tiempo.

Mejora de los procedimientos de operación y mantenimiento

Este método constituye uno de los más importantes y económicos para reducir los residuos. Su finalidad es prevenir la generación de residuos producidos por la intervención de las personas o debidos a defectos y fallos de los equipos utilizados, mediante las operaciones precisas de mantenimiento y puesta a punto de la maquinaria, y la adecuación de las operaciones que se desarrollan en la planta.

El primer paso en la implantación de un programa de mejora de la operación es la revisión de los procedimientos de operación existentes, o en caso de no existir, el examen de los procesos de producción de forma que se mejore su eficacia y se plasme en los correspondientes procedimientos.

La revisión incluiría todas las fases de producción, desde la entrada de las materias primas hasta el almacenamiento del producto acabado. En muchos casos, la realización de simples cambios operacionales puede suponer una reducción significativa en la generación de residuos.

El adecuado manejo de las materias primas y auxiliares asegurará que lleguen al proceso productivo sin pérdidas en su calidad o en su cantidad, y que los productos intermedios sean manejados correctamente.

Una vez establecidos los procedimientos adecuados de operación deben ser completamente documentados y ser parte del programa de formación de los empleados.

Dos terceras partes de las empresas disponen de un manual donde se recoge información sobre el proceso productivo, los parámetros de las operaciones, las normas de seguridad, y los procesos donde se generan los residuos y los vertidos.

Un estricto programa de mantenimiento, que incida en los aspectos preventivos y correctivos, puede reducir la generación de residuos causada por fallos de equipos.

Para que un programa de mantenimiento sea efectivo, debe ser desarrollado y seguido en cada operación del proceso de producción, poniendo especial atención en los puntos en los que se puedan producir pérdidas por goteo o derrame, obteniendo de esta forma información precisa sobre el origen y la causa de los residuos generados.

Otro programa fundamental estrechamente ligado con el mantenimiento, es el de formación, pieza básica de cualquier plan de minimización, en el cual es preciso involucrar, a fin de asegurar su eficacia, a todos los estamentos de la organización: desde el personal de planta hasta los directivos. La formación deberá incluir: procedimientos correctos de operación y manejo de materias, utilización adecuada del equipo, recomendación de programas de mantenimiento e inspección, especificaciones de control del proceso y gestión adecuada de los residuos.

Cabe destacar que tan solo el 34 por ciento de los trabajadores participantes en el estudio no ha recibido formación en materias medioambientales, en el momento de incorporarse a la empresa. Más del 60 por ciento sí ha recibido esta formación.

En el estudio se concluye que las estrategias de minimización utilizadas por parte de las empresas del sector radica en los siguientes aspectos:

Un 68 por ciento de las empresas hacen un inventariado de materias primas o control de stocks, el 33 por ciento ajusta los parámetros del proceso, el 48 por ciento sustituye los reactivos por otros menos contaminantes; y el 42 por ciento realiza cambios y mejora de equipos.

3. Reducción de volumen

En este apartado se incluyen las técnicas utilizadas para separar los diferentes tipos de residuos generados en una planta, diferenciando sobre todo los que son reciclables o recuperables, así como los que contienen componentes tóxicos y peligrosos.

Estos métodos de separación y acondicionamiento no conllevan por sí mismos una minimización de los residuos generados, pero constituyen un paso previo importante para su posible recuperación, o simplemente para aumentar las opciones de gestión de los residuos de cara a reducir costes.

Las técnicas empleadas para reducir el volumen de los residuos especiales pueden dividirse en dos grupos:

Segregación en el origen

Es una de las prácticas de minimización más simples y económicas. Puede emplearse con la mayor parte de los residuos y normalmente requiere cambios mínimos en los procesos.

Hay que considerar que la mezcla de dos flujos de residuos, uno de ellos peligroso, obliga a gestionar el volumen total como residuo peligroso. También ocurre que la mezcla de diferentes flujos dificulta y encarece cualquier intento de reciclaje o recuperación de los residuos y limita las opciones de tratamiento.

Concentración

Estas técnicas reducen el volumen de los residuos mediante un tratamiento físico.

Normalmente retiran una parte no peligrosa, generalmente agua. Los métodos de concentración incluyen: filtración por gravedad y vacío, ultrafiltración, osmosis inversa, congelación-evaporación, filtros prensa, secado por calor y compactación.

La concentración por sí misma puede representar un ahorro, pues reduce el coste del transporte y de la gestión clásica de los residuos, pero no puede considerarse como una etapa de un proceso de minimización cuando sólo afecta a la matriz que soporta los contaminantes (agua o materiales inertes). Sin embargo, sí lo es cuando el proceso en sí reduce el volumen o la peligrosidad de los compuestos; o cuando constituye una etapa del proceso de reciclaje o reutilización del residuo.

4. Reciclado y recuperación

Una vez agotadas las opciones de reducción de residuos, la alternativa óptima de gestión consiste en aprovechar los residuos generados, reciclándolos en un proceso que puede ser el mismo en que se han generado o en otro distinto, en la misma planta o en otra, o bien, extrayendo del residuo las materias que tienen valor.

Estas técnicas pueden reducir los costes de eliminación, reducir los de materias primas y proporcionar ingresos por la venta de residuos. La eficacia de estas técnicas dependerá de la capacidad de segregación de los residuos recuperables de otros residuos del proceso, lo que asegurará que el residuo no esté contaminado y que la concentración del material recuperable sea máxima. Los residuos pueden ser recuperados y reciclados en la planta (on site), fuera de ella (off site) o por intercambio entre industrias (ver Bolsa de subproductos).

Entre las diferentes alternativas de estas técnicas cabe destacar:

Utilización directa en procesos productivos

En la mayoría de los casos, el mejor lugar para el proceso de reciclado de residuos es la propia instalación.

Las materias primas ligeramente contaminadas son buenos candidatos para el proceso de reciclado.

Esta utilización directa puede reducir significativamente el gasto en la compra de materias primas y en la eliminación de residuos.

Reenvío de los residuos al proveedor

Se extiende la tendencia de que el proveedor se responsabilice del reciclaje y de la gestión última de los residuos derivados de la utilización de los productos que suministra, por ejemplo los envases, las materias primas caducadas, los disolventes de limpieza, etc. Esto puede ser una oportunidad de negocio adicional para los proveedores.

Empresas dedicadas al reciclaje

El reciclaje de productos con un alto valor comercial constituye en ocasiones un excelente negocio, para lo cual existen empresas que prestan el servicio de reciclaje o de regeneración.

El coste de esta operación debe ser inferior a la suma del coste de la materia prima y los gastos de eliminar el residuo. Esta práctica es habitual en disolventes de limpieza.

Intercambio de subproductos. Bolsas de subproductos

En ciertas ocasiones, el residuo puede ser transferido a otra industria para su utilización como materia prima o auxiliar. Este intercambio es económicamente ventajoso para ambas empresas dado que el generador reduce sus costes de eliminación y el usuario disminuye sus costes de adquisición de materias primas.

Para facilitar este intercambio de subproductos se crearon las Bolsas de Subproductos Industriales, cuya misión es poner en contacto al generador con cualquier interesado en el subproducto generado.

Si una empresa dispone de un subproducto o un residuo que considera puede ser de utilidad en el proceso productivo de otra empresa, o requiere alguna materia procedente de otras actividades industriales, puede ponerse en contacto con la Bolsa de Subproductos de la localidad.

Del estudio podemos extraer conclusiones generales acerca de qué procedimientos de reciclado emplean las empresas del sector: tan sólo el 45 por ciento de las empresas participantes en el estudio recicla agua-energía y sólo el 37 por ciento recicla reactivos, disolventes... retornándolos al proceso. Los envases son los que más se reciclan con un porcentaje superior al 78 por ciento seguidos de los excedentes con un 68 por ciento.

Recuperación de materias primas y energía

La recuperación de elementos contenidos en los residuos puede ser ventajosa debido a que:

  • Abarata la gestión de residuos al suprimir determinados compuestos.
  • Disminuye necesidades de materias primas.

La diferencia entre el reciclaje y la recuperación estriba en que el primero emplea el residuo original (tras un ligero tratamiento, en todo caso), mientras que la recuperación extrae determinados elementos que son los que tienen valor tras un tratamiento del residuo.

La recuperación resulta efectiva cuando la concentración de elementos en el residuo es suficientemente elevada, y de ahí el interés en estos casos de las técnicas de reducción de volumen. Los elementos pueden recuperarse en forma de materias primas o de energía.

La recuperación en la propia planta tiene la ventaja de que ahorra los gastos de transporte y elimina el riesgo de accidentes. Sin embargo, la recuperación en plantas centralizadas suele más rentable debido a la economía de escala.

3.- ANALISIS DE LAS NECESIDADES FORMATIVAS DETECTADAS EN EL SECTOR QUÍMICO.

La formación tiene que estar orientada a resultados, tiene que responder a la demanda de las necesidades empresariales y no a la oferta que por inercias de mercado o modas se ofrece.

La incorporación de la dimensión medioambiental al conjunto del sistema empresarial hace necesarias transformaciones significativas en los conocimientos, habilidades y organización de la empresa.

Por tanto, es necesario realizar un análisis entre el estado actual y el estado deseable de las empresas, definiendo perfectamente las necesidades reales de éstas, entendiendo la formación como un medio de mejora empresarial y no como un fin en sí mismo.

De todo ello, dependerá la elaboración de planes de formación con objetivos bien definidos y en continua evaluación.

Las necesidades formativas detectadas en las empresas pertenecientes al sector químico que a continuación se exponen parten del análisis de la información recogida a través de los diferentes instrumentos y de las aportaciones realizadas por los expertos en las entrevistas, complementado todo ello, con las opiniones vertidas por los validadores.

1.- Formación inicial.

La formación inicial de los trabajadores es fundamental a la hora de implantar una gestión medioambiental. A fin de asegurar la eficacia de un plan de minimización, se debe involucrar a todos los estamentos de la organización: desde le personal de la planta hasta los directivos.

Es importante destacar que dos terceras partes de las empresas disponen de un manual donde se recoge información sobre el proceso productivo, los parámetros de las operaciones, las normas de seguridad, y los procesos donde se generan los residuos y los vertidos.

Además hay que señalar que tan solo el 34 por ciento de los trabajadores no ha recibido formación en materias medioambientales, en el momento de incorporarse a la empresa. Más del 60 por ciento ha recibido esta formación.

Los expertos consultados apuntan como un gran inconveniente a la hora de implantar un sistema de gestión medioambiental, la falta de información y formación por parte de los trabajadores. Aspecto que parece cuidarse en este sector, aunque todavía queda camino por recorrer.

2.- Conocimiento de la oferta formativa.

La información sobre la oferta formativa tanto en temas medioambientales como a nivel general, parece ser escasa. El 58 por ciento de los encuestados no conocen la existencia de la Fundación Tripartita para la formación en el Empleo.

También destaca el alto porcentaje de personas que no contestan o no conocen esta oferta formativa. Aunque de las personas que tienen conocimiento de la FTFE más de la mitad opina que la oferta formativa se adecua a las necesidades de las empresas en cuestiones medioambientales.

3.- Acciones formativas en materia medioambiental.

De las 15 acciones que se plantearon, las más demandadas han sido:

  • Prevención de Riesgos Laborales
  • Buenas prácticas y medidas correctoras en los Procesos industriales
  • Educación Medioambiental
  • Los Sistemas integrados de Gestión Medioambiental
  • La Emergencia y Medio Ambiente

La prevención de riesgos laborales es una de las acciones formativas más demandadas en el área medioambiental. Esto es debido a la íntima relación entre prevención de riesgos y medioambiente. Así, por ejemplo, en la Industria del Papel, se generan compuestos organoclorados en el proceso de blanqueo de pasta de papel, que son altamente cancerígenos. En general, la mayoría de los disolventes usados en la Industria Química son tóxicos, bien generan daños por inhalación o contacto dérmico, conllevando importantes riesgos para la salud de los trabajadores si no se toman las precauciones adecuadas. Es por ello, que la implantación de un sistema de gestión medioambiental contribuye no sólo a la mejora del entorno exterior donde esté ubicada la empresa, sino del entorno laboral de los trabajadores.

Es importante subrayar la necesidad mostrada en relación a las buenas prácticas correctoras en los procesos industriales, lo que hace suponer una falta de conocimientos y técnicas de minimización de residuos y emisiones dentro del proceso productivo de la empresa y la necesidad de formarse en estos aspectos.

Otra acción formativa muy demandada es la Educación medioambiental. El propósito de esta acción es dotar a los individuos del conocimiento necesario para comprender los problemas ambientales, las oportunidades para desarrollar las habilidades necesarias para investigar y evaluar la información disponible sobre los problemas, las oportunidades para desarrollar las capacidades necesarias para ser activo e involucrarse en la resolución de problemas presentes y la prevención de problemas futuros; y, lo que quizás sea más importante, las oportunidades para desarrollar las habilidades para enseñar a otros a que hagan lo mismo.

Los Sistemas de Gestión Medioambiental es otra de las acciones formativas más demandadas, lo que denota un tendencia cada vez mayor de las empresas por fijar objetivos empresariales que respeten o mejoren el medioambiente, a poner en marcha procedimientos para conseguir dichos objetivos y supervisar todo el proceso.

Emergencias y medioambiente. Una emergencia ambiental es una amenaza súbita a la salud pública o al bienestar del medio ambiente, debido a la liberación (actual o potencial) de aceites, materiales radioactivos, o químicos peligrosos en el aire, la tierra, o el agua. Estas emergencias pueden suceder por accidentes de transporte, o en industrias que emplean o fabrican sustancias químicas, o como resultado de un desastre natural o la acción del ser humano. Por ejemplo, en las Industrias del Plástico, si se produjera un incendio, la degradación térmica de los plásticos, emitiría sustancias tóxicas muy contaminantes, lo cual sería bastante peligroso, desde el punto medioambiental, tanto para las personas como para el entorno más inmediato.

Así, las Industrias Químicas por ser potencialmente peligrosas, deben vigilar exhaustivamente todas las condiciones de seguridad en el proceso productivo. Legislativamente, el Real Decreto 1254/1999, de 16 de Julio, establece las medidas de control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas.

La acción formativa menos demandada es la evaluación de impactos paisajísticos. Sin embargo, las evaluaciones de impacto ambiental constituyen una técnica de protección admitida actualmente como el instrumento más importante para la conservación de los recursos naturales y la defensa del medio ambiente.

Concretamente, dentro de algunos subsectores de la Industria Química, el impacto paisajístico es alto. Por ejemplo, en la extracción de áridos, se mueven enormes cantidades de suelo, especialmente en los márgenes de los ríos, y que provocan alteraciones en los ciclos biológicos de los habitantes de estos ecosistemas. Por otro lado la fabricación de cementos es uno de los procesos industriales más sucios que se conocen ya que producen emisiones atmosféricas, efluentes líquidos y residuos sólidos, muchos de ellos peligrosos. Por tanto, cabría suponer que esta acción formativa fuera más demandada, hecho que no ha ocurrido.

4- Preferencias para las acciones formativas.

La modalidad de impartición de las acciones formativas sugerida por las empresas, es presencial. Las modalidades a distancia y mixta (a distancia con sesiones presenciales) también son muy demandadas.

La duración preferida es de 10 a 30 horas como máximo. Casi el 29 por ciento prefiere una duración de entre 30 y 50 horas. Y solamente el 4 por ciento prefiere una duración más extensa de entre 50 y 100 horas.

5.- Área funcional preferente.

En más del 55 por ciento de los casos el área funcional que se establece como prioritario para recibir estas acciones de carácter medioambiental es el área de producción. Las área de Dirección y desarrollo; y Servicios y mantenimiento son elegidos casi en el mismo porcentajes.

Como hemos indicado en apartados anteriores, la gestión medioambiental debe asumirse por todo el personal de la empresa, así parece ser que el personal menos formado en temas medioambientales son los pertenecientes al área de producción, sin embargo, éstos deben ser los que en la práctica lleven a cabo un buen uso y gestión de los residuos, lo que implica que deben ser informados, formados y concienciados sobre estas temáticas. El éxito o fracaso de la implantación de un Plan de Gestión Medioambiental depende, entre otros factores, de que los trabajadores estén preparados para ello.

CONCLUSIONES.

La formación es un recurso básico para la mejora de la cualificación de los trabajadores y un factor clave para conseguir una empresa competitiva, obteniendo productos y prestando servicios de mayor calidad.

Los problemas medioambientales detectados en el sector objeto de estudio, abarcan diferentes aspectos, entre los que se encuentran: manejo de materias primas y residuos altamente peligrosos, siendo el propio proceso productivo altamente contaminante. Por otro lado, cabe destacar la amplia concienciación de las empresas en relación a las medidas de prevención y protección medioambiental, aunque todavía se puede mejorar más. Todos los expertos consultados entienden la formación y la sensibilización medioambiental como una herramienta que dé respuesta a estas carencias o situaciones que es preciso modificar o mejorar.

La formación es el instrumento fundamental y esencial para poder afrontar los cambios en cualquier sector industrial. La formación de los recursos humanos es la llave necesaria para abrir la puerta de la competitividad y de la productividad de nuestras empresas. Sin formación no hay adaptación, y sin adaptación no se puede sobrevivir en la situación actual del sector.

Por tanto, es necesario el esfuerzo de todos, administración, empresarios, trabajadores y entidades colaboradoras, para poder llevar una formación adecuada a todos los rincones de nuestro sector.

4.- CONCLUSIONES SOBRE EL SECTOR QUÍMICO: ANÁLISIS DAFO FRENTE A LAS PROBLEMÁTICAS MEDIOAMBIENTALES.

DEBILIDADES AMENAZAS
  • Gran mayoría de pequeñas y medianas empresas del sector.
  • Procesos productivos específicos, por lo que es más difícil su modificación por otras más adecuadas para el cuidado del medioambiente.
  • Disminución de productividad.
  • Falta de concienciación empresarial.
  • Uso y aplicación deficiente de las nuevas tecnologías.
  • Reducidas dimensiones de las energías.
  • Falta de personal técnico cualificado en el ámbito medioambiental.
  • Alto índice de baja cualificación en personal laboral por debajo de los mandos intermedios.
  • Falta de formación para el manejo de nueva maquinaria más eficiente.
  • Escasos recursos formativos.
  • Infrautilización de los recursos propios y del entorno.
  • Deficiencias en infraestructuras y tecnología en las empresas más pequeñas, intensivas en mano de obra deficitarias en capital y bajos márgenes de beneficios.
  • Deficiencias en la programación de la producción.
  • Dificultad de acceso y análisis de información estratégica debido a su amplitud, complejidad y variabilidad.
  • Carencia de un modelo de gestión global del conocimiento que facilite y optimice la toma de decisiones.
  • Dificultades para generar energía por la escasez de agua.
  • Falta de subvenciones.
  • Vacío legal respecto a las energías renovables.
  • Agotamiento de las energías no renovables.
  • Incremento de barreras y requisitos reglamentarios costosos.
  • Elevado precio de los productos de salida.
  • Falta de estrategias gubernamentales de educación ambiental.
  • Aumento de la demanda de los servicios o producción, que implica un incremento de la necesidad de materias primas, energía, etc.
FORTALEZAS OPORTUNIDADES
  • Tendencia al asociacionismo y cooperación empresarial.
  • Buena imagen ante los consumidores.
  • Mayor competitividad.
  • Cumplimiento de la legislación.
  • Reducción del impacto medioambiental.
  • Reducción de costes.
  • Sistemas de reutilización de residuos generados en la producción.
  • Reducción del riesgo de sanciones por incumplimiento de la legislación medioambiental.
  • Mayor atracción para los inversores.
  • Reducción del uso de materias primas y consumibles.
  • Grandes inversiones en la investigación y producción de energías más limpias.
  • Vigilancia exhaustiva en los procesos de producción y en la generación de residuos.
  • Reconocimiento social.
  • Reducción de residuos y emisiones atmosféricas.
  • Reconocimiento por parte de la Administración.
  • Concienciación de la sociedad en cuanto al ahorro energético.

5.- LEGISLACIÓN BÁSICA CON INCIDENCIA EN EL SECTOR.

LEGISLACIÓN EUROPEA.

Sustancias y preparados peligrosos.

  • Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de octubre de 2003, relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH), por el que se crea la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos y se modifican la Directiva 1999/45/CE y el Reglamento (CE) (sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes).
  • Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de octubre de 2003, por la que se modifica la Directiva 67/548/CEE del Consejo para adaptarla al Reglamento (CE) del Parlamento Europeo y del Consejo relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos.
  • Libro Blanco de la Comisión, de 27 de febrero de 2001, sobre la estrategia para la futura política en materia de sustancias y preparados químicos (no publicado en Diario Oficial) Clasificación, embalaje y etiquetado de sustancias peligrosas.
  • Directiva 1967/548/CEE del Consejo, de 27 de junio de 1967, relativa a la aproximación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas en materia de clasificación, embalaje y etiquetado de las sustancias peligrosas, y posteriores modificaciones.

Clasificación, envasado y etiquetado de preparados peligrosos.

  • Directiva 1999/45/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 31 de mayo de 1999, sobre la aproximación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembros relativas a la clasificación, el envasado y el etiquetado de preparados peligrosos.
    Modificado por:Directiva 2004/66/CE, DO L 168 de 1.5.2004

Control de Riesgos

Evaluación y control de riesgos de las sustancias existentes
  • Reglamento (CEE) nº 793/93 del Consejo, de 23 de marzo de 1993, sobre evaluación y control del riesgo de las sustancias existentes.
    Modificado por: Reglamento (CE) n° 1882/2003, DO L 284 de 31.10.2003.
Accidentes en los que están implicadas sustancias peligrosas
  • Directiva 96/82/CE del Consejo, de 9 de diciembre de 1996, relativa al control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas
    Modificado por: Directiva 2003/105/CE, DO L 345 de 31.12.2003

Pruebas sobre sustancias quimicas

Aplicación de buenas prácticas de laboratorio
  • Directiva 2004/10/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero de 2004, sobre la aproximación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas relativas a la aplicación de los principios de buenas prácticas de laboratorio y al control de su aplicación para las pruebas sobre las sustancias químicas
Inspección y verificación de las buenas prácticas de laboratorio.
  • Directiva 2004/9/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero de 2004, relativa a la inspección y verificación de las buenas prácticas de laboratorio (BPL)

Protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo.

  • Directiva 98/24/CE del Consejo, de 7 de abril de 1998, relativa a la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo (decimocuarta Directiva específica con arreglo al apartado 1 del artículo 16 de la Directiva 89/391/CEE) [Diario Oficial L 131 de 5.5.1998].

Gestión de los Residuos

Gestión controlada de residuos peligrosos.
  • Directiva 91/689/CEE del Consejo, de 12 de diciembre de 1991, relativa a los residuos peligrosos.
    Modificado por: Directiva 94/31/CE, DO L 168 de 2.7.1994 Reglamento (CE) n° 166/2006, DO L 33 de 4.2.2006

LEGISLACIÓN NACIONAL ESPECÍFICA

Accidentes Graves

  • REAL DECRETO 1254/1999, de 16 de julio, por el que se aprueban las medidas de control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas
  • REAL DECRETO 1196/2003, de 19 de septiembre, por el que se aprueba la Directriz básica de protección civil para el control y planificación ante el riesgo de accidentes graves en los que intervienen sustancias peligrosas.

Envasado y etiquetado

  • REAL DECRETO 363/1995, de 10 de Marzo de 1995 por el que se regula la Notificación de Sustancias Nuevas y Clasificación, Envasado y Etiquetado de Sustancias Peligrosas.
    Posteriores modificaciones: REAL DECRETO 700/1998, de 24 de Abril de 1998. ORDEN DE 30 DE JUNIO DE 1998, ORDEN DE 11 DE SEPTIEMBRE DE 1998, ORDEN DE 16 DE JULIO DE 1999, ORDEN DE 5 DE OCTUBRE DE 2000,ORDEN de 5 de abril de 2001REAL DECRETO 507/2001REAL DECRETO 99/2003REAL DECRETO 255/2003

Contaminantes químicos

  • Directiva 2000/39/CE de la Comisión, de 8 de junio de 2000, por la que se establece una primera lista de valores límite de exposición profesional indicativos en aplicación de la Directiva 98/24/CE del Consejo relativa a la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo.
  • REAL DECRETO 374/2001, de 6 de abril sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo.

Almacenamiento de productos químicos.

  • REAL DECRETO 379/2001, de 6 de abril por el que se aprueba el Reglamento de almacenamiento de productos químicos y sus instrucciones técnicas complementarias MIEAPQ-1 (líquidos inflamables y combustibles), MIE-APQ-2 (óxido de etileno), MIE-APQ-3 (cloro), MIE-APQ-4 (amoniaco anhidro), MIE-APQ-5(gases embotellados), MIE-APQ-6 (líquidos corrosivos) y MIE-APQ-7 (líquidos tóxicos)

Limitaciones al uso y consumo de agentes químicos

  • Real Decreto 1406/1989 de 10 de noviembre de 1989 y sus modificaciones y órdenes complementarias posteriores por el que se imponen limitaciones a la comercialización y al uso de ciertas sustancias y preparados peligrosos.


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